
Por La Muerte Que Me Diste
Capítulo 17
Por la muerte que me diste Capítulo 16 Eslin miró fijamente el fornido antebrazo que se extendía desde al lado de su oreja. Los músculos prominentes eran tan fuertes que casi podían romper el brazo del hombre. "Te he estado buscando por un tiempo". Había un aroma familiar. "¡El cabeza de familia…!" Ah. Eslin se tapó la boca. Ah. Estaban en una calle muy transitada y el atuendo del Duque era diferente al habitual. Al verlo, Eslin levantó los labios como si lo elogiara. "¿Qué estabas haciendo aquí?" Continuó con una voz muy amigable. "Incluso con esta basura". Las palabras tras aquel susurro fueron demasiado dulces. "¡Aaagh!" El hombre dejó escapar un grito inusual. La gente que pasaba por la calle miraba en esa dirección. "¡Q-Qué! ¿Eres un caballero escolta? ¡M-Maldita sea!" El hombre apartó su brazo. Aunque Eslin pensó que no era pequeño en primer lugar, cuando se paró frente al Duque, parecía solo un cachorro recién nacido de pie frente a un tigre. "¡S-Solo espera y verás!" El hombre recobró lentamente la compostura y desapareció de inmediato. Eslin miró fijamente detrás de ella. Hubo un breve silencio. "Aah". Cuando aquel sinvergüenza desapareció, Eslin exhaló un suspiro de alivio. Casi le fallaron las piernas, pero logró aguantar. De repente, sintió unos ojos mirándola. "¿Qué está haciendo aquí, Su Excelencia…?" En ese momento, el Duque puso su mano en la boca de Eslin. "¿Planeas revelar mi identidad?" Dijo, sonriendo suavemente. Eslin miró lentamente el traje del Duque. Una capa larga negra sin adornos, una camisa y pantalones lisos. Incluso el cinturón de cuero y la espada que llevaba adherida. Estaba vestido como un caballero mercenario. "¿Qué hace vestido así?" Preguntó, frunciendo el ceño. Inclinó ligeramente la cabeza y su flequillo relajado se balanceó en consecuencia. "Tenía algunos asuntos que atender e iba de regreso. Es una coincidencia que nos encontráramos en esta gran zona del centro". Eslin se quedó sin palabras por un momento. '¿No dijo antes que me había estado buscando por un tiempo…?' ¿Lo escuché mal? Pensó temblorosamente. El Duque miró a Eslin perdida en sus pensamientos por un breve lapso, luego fijó una mirada fría detrás de ella. Su escolta, que captó los ojos del Duque, se movió con agilidad. Le mandó una señal para perseguir y lidiar con el hombre que se escapó. "De todos modos, gracias por su ayuda". Se escuchó una voz clara y gentil. El Duque volvió a ver a Eslin. La mirada triste y sin vida de sus ojos desapareció como si fuera nieve derritiéndose, y una dulce sonrisa apareció espontáneamente. "No es nada". Eslin no pudo evitar mirar en la dirección donde el hombre había huido. El Duque, que la estaba observando, abrió lentamente la boca. "Supongo que... necesitarás una escolta". Los ojos de Eslin se volvieron hacia el Duque. Un largo suspiro salió de su boca. No quería terminar en la misma situación de antes, pero no podía volver así. Esto se debía a que no pudo comprar ninguno de los artículos que la jefa de las doncellas le había pedido. '¿Debería al menos contratar una escolta del gremio de mercenarios?' Fue un momento en el que lamentó que si hubiera sabido que aquello ocurriría, simplemente no habría salido. "¿Por dónde debería empezar?" Preguntó claramente el hombre que estaba a su lado. Eslin inclinó la cabeza. "¿Huh?" "He terminado mis pendientes..." Sonrió como un niño. "Da la casualidad de que estoy vestido así". Eslin parecía haber escuchado algo equivocadamente. "Te acompañaré". "No tiene sentido, ¿por qué el cabeza de fam…?" Shhh. El Duque se acercó. Shhh. Eslin dejó de respirar cuando su rostro de repente estaba frente al de ella y una sombra negra se proyectó en su cara. "Hoy solo soy un mercenario". Susurró en voz baja. "Llama a mi nombre. No quiero que se descubra mi identidad". "¿Cómo me atrevería a hacer eso?" "Es solo un nombre". Eslin decidió simplemente quedarse callada. El Duque, que la miraba en silencio, se encogió de hombros y sonrió. "Vamos". Suavemente envolvió sus brazos alrededor de los hombros de Eslin. El contacto repentino hizo que Eslin se sobresaltara. "Puedo ir sola, Señor…" Hmm. Mientras se tragaba sus palabras, el Duque sonrió, como si hubiera estado esperando. Hmm. Su rostro era astuto, anticipando lo que diría a continuación. Aquellos ojos rojo oscuro brillaban con picardía. Había una resolución que lo hacía parecer que nunca se rendiría. 'Me siento como si hubiera conocido a un chico malo local'. Eslin dejó escapar un largo suspiro. Había mucha gente. Al final, no tuvo más remedio que dar un paso atrás. "Así destacará más. Por favor, suélteme... Señor Thebet". En ese momento, la fuerza del brazo del Duque disminuyó. Al mismo tiempo, la boca que alguna vez tuvo una sonrisa pintoresca se endureció. Eslin aprovechó esa oportunidad para pasar rápidamente junto a él. "..." Mientras tanto, el Duque, o Thebet, levantó la mano para taparse la boca. Su mirada confusa se volvió hacia el frente. "Esto es más de lo que pensaba…" La esbelta espalda de Eslin era visible. Su cabello violeta claro, que se dejaba fluir naturalmente, bailaba al compás de sus movimientos. Por un momento, tuvo la ilusión de que Eslin desaparecería. Sintió que tenía que ir a tomarla entre sus brazos de inmediato. "..." Pero no lo hizo. 'Hasta que vuelvan sus recuerdos'. Los fuertes músculos de su mandíbula se tensaron mientras apretaba los dientes. Todo lo que aprendió hasta ese instante fue paciencia. Decenas de veces al día, el deseo de seguir su propio instinto se disparaba. Sin embargo, la dura realidad acabó por agobiarlo. Eslin era una persona que, cuanto más intentaba aferrarse a ella, más se le escapaba como un grano de arena. 'Con cuidado'. Pero sin la intención de perderla. Thebet decidió bajar su cuerpo. Como hacen las fieras a punto de cazar. 'Eslin me pidió que le escribiera una carta de recomendación un mes después'. Para no tener que volver a pensar en eso nunca más. 'Memoria… Esa maldita memoria'. Todo esto se debía a que la memoria de Eslin había desaparecido. Thebet apretó los dientes. Automáticamente se le vino a la mente la carta del mago que llegó hace unos días. 'El mago tendrá que venir rápido'. Siguió la figura de Eslin con sus brillantes ojos rojos. El final de esta primavera, el comienzo de un nuevo verano. Para entonces estaba decidido a recuperar a Eslin. *** "Por favor, dámelo". "Ah". Eslin dejó escapar un sonido breve cuando sus brazos se estiraron de repente. Vio a aquel caballero mercenario quitarle la caja que sostenía en una mano. Miró a Thebet que estaba parado a su lado. "Déjale esto al caballero". "Si es una escolta, yo me encargaré de ello..." "Ir al gremio de mercenarios no ayudará". Eslin guardó silencio por un momento. "¿A qué se refiere?" "Escuché que todos los caballeros fueron seleccionados para una misión de escolta a gran escala al sur de Enders". Thebet sonrió suavemente. "Así que supongo que soy el único que puede protegerte en Merba". Eslin miró fijamente ese rostro naturalmente virtuoso. El hombre frente a ella era especialmente terco hoy. Eslin dejó escapar un largo suspiro. Su mente y su cuerpo, que ya estaban tensos, terminaron exhaustos después de lo que había sucedido antes. 'Hoy es mi tan esperado día de vacaciones '. Pensar, sopesar y considerar todo le resultaba simplemente agotador. 'No lo sé'. Entonces, como apagar una lámpara, Eslin decidió apagar también algún lugar de su cerebro. Aunque solo fuera durante esas cortas vacaciones. "¿Has comido? Conozco un lugar que vende comida deliciosa cerca". Dijo Thebet. Ahora que pensaba en ello, no recordaba haber comido nada adecuadamente desde la mañana. Eslin lo miró por un momento. "...Vamos". Thebet pareció ligeramente sorprendido por las palabras que salieron tan inocentemente. Parecía que no esperaba que Eslin estuviera de acuerdo. Pero luego cerró los ojos y sonrió. Ella apartó su mirada con torpeza ante esa expresión feliz. El restaurante al que fueron no estaba muy lejos. '¿Qué está ocurriendo aquí?' Pensó Eslin tan pronto como entró al lugar. Esto se debía a que el interior era demasiado extravagante y silencioso. "Supongo que somos únicamente nosotros dos. Tenemos suerte". Thebet susurró eso a su lado. ¿Es así...? Por supuesto, solo había comprado y comido algo fuera del palacio imperial. 'Pero con solo echarle un vistazo, parece un restaurante de clase alta...' Además, ambos estaban claramente vestidos como plebeyos. No obstante, los empleados del interior saludaron a Eslin y Thebet con mucha naturalidad. "¿Hay algo en específico que quieras comer?" "No, en realidad no". "En ese caso, ordenaré una cantidad razonable". Thebet parecía despreocupado, así que Eslin dejó de pensar demasiado. Pronto todo tipo de platos llenaron la mesa. Esa era la primera vez que comía así desde que poseyó el cuerpo de la sirvienta. Eslin tragó su saliva inconscientemente. "¿Puedo servirte algo de comida?" "Oh, yo lo haré". "Esie, esta no es la residencia ducal, así que quédate quieta". Eslin contuvo lo que quería decir. Entonces, ¿por qué preguntó? Thebet se movió diligentemente y puso algo de comida en el plato. Sin decir una palabra más, Eslin se comió el platillo de camarones cubiertos de mantequilla y queso. Como era de esperar, se derritieron en su boca. "Creo que compraste algunas uvas". Dijo Thebet, sirviendo un plato de sopa de calabaza con garbanzos estofados. "Sí, es cierto". "Ha pasado un tiempo desde que vi uvas de invierno". "No sabía que en Merba se cultivaban uvas de invierno". Mencionó Eslin, mirando la caja. "Oh, eso…" Thebet colocó pan tierno en su plato. "Porque la Princesa me enseñó a cultivarlas". Hmph. En ese instante, los movimientos de Eslin se detuvieron repentinamente. Hmph. '¿Yo?' Frunció el ceño. [ Traducido por: dareshi~ ]