Por La Muerte Que Me Diste

Capítulo 25

Por la muerte que me diste Capítulo 24 "Está bien, entonces, ¿tomaremos una última hora del té?" Dijo Dielian a la ligera, como si supiera lo que estaba pensando Eslin. Eslin preparó el té sin decir una palabra. Era una visión familiar tanto para Eslin como para Dielian. Le entregó el té y Eslin también tomó su propia taza. Abrió el boletín que había traído consigo como de costumbre, obligándose a leer el texto ilegible. ¿Cuánto tiempo había pasado así? “Eh, eso”. Enunció Dielian, con una ceja fruncida, mirando la parte posterior del boletín. “¿Sí?” “No, me refiero al artículo al final de ese boletín”. “¿El artículo al final?” Dielian se volvió hacia el lugar que señalaba con el dedo. [Melodía fantástica, Rohardt Jenkins. ¿Dónde está?] Había tal artículo. Eslin puso los ojos en blanco. '¿Rohardt Jenkins?' Rohardt Jenkins era el mejor pianista del Imperio Bertania y fue considerado una leyenda en los círculos sociales. Eslin también había escuchado tocar a Rohardt. La melodía del piano que fluía a través de sus oídos era encantadora, como si hubiera llegado al cielo. ‘¿Qué tipo de actuación le gustaría presenciar hoy, Su Alteza Eslin?’ La voz que preguntó eso también le vino a la mente. “¿Dónde diablos está y por qué ha desaparecido ese idiota?” Murmuró Dielian, que estaba descansando su barbilla, para sí mismo. Eslin reflexivamente lo miró a la cara. “Desaparecido. ¿Qué quiere decir?” “¿Oh?” Dielian quitó ligeramente la mano de su barbilla. Un atisbo de vergüenza brilló a través de sus ojos marrón rojizo. “Estoy hablando solo. Olvídalo”. Eslin apretó la mano que sostenía el boletín. “Mago, por favor hágamelo saber. Soy fan de... Rohardt”. “...” Dielian no abrió la boca fácilmente y solo parpadeó. “Mago”. Eslin volvió a pronunciar su nombre con una mirada seria. Después de un momento de silencio, Dielian dejó escapar un largo suspiro. “...Cuando hablas con esos ojos, no puedo evitar escuchar”. Trazó la forma de la taza de té con la mano que apoyaba su barbilla. “Rohardt sirvió a la misma maestra que yo. Como mencioné hace un instante, desapareció… ¿Debería decir que fue debido a nuestro enemigo, contra el que estábamos luchando?” Eslin se mordió el interior de la boca. ‘El único enemigo que teníamos siempre ha sido el Primer Príncipe’. Una sombra cayó sobre su pálido rostro. “Dicho enemigo lo intimidó por un tiempo”. Dielian se encogió de hombros como si no fuera gran cosa, sin embargo, Eslin abrió levemente sus labios después de escuchar algo inesperado. “Rohardt se rompió el brazo. Fingió que se trató de un accidente, pero nadie pudo asegurar que fuera intencional. De todos modos, se lastimó un poco. Afortunadamente, escuché que se recuperó”. “...” “No he vuelto a saber nada desde entonces”. Concluyó, mirando de nuevo el boletín. Eslin sintió una sensación de frío en la nuca. ‘Después de mi muerte, el Primer Príncipe estaba atormentando a aquellos que eran mis colaboradores más cercanos’. En cualquier caso, la propia Eslin ya no se encontraba en ese mundo. El Primer Príncipe estaba al final de su poder. Incluso si fueron acosados injustamente por él, no habrían podido resistir fácilmente ya que estaban en una situación vulnerable. Eslin apretó sus molares. ‘¿Sería apropiado revelar mi verdadera identidad? Tal vez, ¿debo volver con Diel?’ Sintió como si la hubieran rociado con agua fría en un instante y su estado de ánimo decayó. ‘No puedo creer que consideré volver cuando continuaría siendo solo una doncella en lugar de una Princesa, y me convertiría en una carga para aquellos a mi alrededor’. Su propia debilidad era casi absurda. Eslin miró a Dielian que estaba frente a ella. Si le revelaba su identidad, Dielian definitivamente se pondría feliz. Asimismo, él diría que la protegería aunque ella no tuviera poder. ‘Pero mi papel es protegerlos’. Sintió una sensación de vergüenza, fue muy amarga. “Tu expresión se ha oscurecido. ¡Oh, no te preocupes en absoluto! Estoy seguro de que le irá bien como el bastardo que es en alguna parte”. Dielian miró la tez de Eslin y añadió con una mirada algo apresurada. “Además, no es del tipo de persona que simplemente se desanima y recibe un castigo. Como su anterior colega, te lo puedo asegurar". Eslin bajó la mirada y se encontró con los ojos color marrón rojizo de Dielian, por lo que no sabía qué hacer. Su corazón fue apuñalado y le resultó imposible continuar mirándolo. “...Le prepararé un poco más de té”. Al final, Eslin suspiró y se levantó. *** El carruaje se alejó. El mago, que había estado deambulando por un rato como si buscara a alguien, finalmente subió al carruaje y se fue. Al igual que el día que llegó, estaba solo, siendo despedido por el ama de llaves principal. “¿Qué estás haciendo aquí sola?” Eslin giró ligeramente la cabeza ante la suave voz. Era un acto de familiaridad que había sentido antes. Podía decir de quién se trataba sin siquiera mirar. “Estaba viendo al mago irse”. “Es un bastardo extremadamente incompetente. No merece la suerte que viene con la persona que lo despide”. Dijo Thebet sarcásticamente. Eslin levantó la cabeza y miró a aquel hombre. Bajo la luz de la lámpara en la pared, su fuerte mandíbula y su nariz afilada llamaron su atención. “Espera”. Thebet de repente se movió frente a Eslin. Esta vez, miró directamente a su rostro. “No te ves bien. ¿Te estás sintiendo mal?” Dobló ligeramente su cintura. Había preocupación en sus ojos mientras escaneaba la cara de Eslin. Ella sonrió levemente y sacudió la cabeza. “No, estoy bien”. El cuello de Thebet se movió ante esa leve sonrisa. “Tómalo”. Le entregó algo que sostenía en una mano a Eslin. En un instante, un olor vertiginoso penetró en la punta de su nariz. Era un ramo de flores lilas envuelto en papel de regalo blanco. “Esto…” “Pensé que iría bien con el color de tu cabello”. Sus suaves labios se movieron hacia arriba en una agradable curva. “Como era de esperar, te queda bien”. La voz que susurró aquellas palabras era demasiado dulce. Sintió como si sus ojos se llenaran de aquel color violeta. Era como si estuviera sosteniendo un campo entero de flores lilas entre sus brazos. Cada vez que respiraba, el fuerte aroma de las flores recorría todo su cuerpo. “Esie”. Después de mirar a Eslin por un momento, ella respondió. “Sí, Señor”. Eslin esperó en silencio sus siguientes palabras. La sonrisa que mostraba ampliamente, como salida de un cuadro, de repente se volvió un poco sombría. “Como habrás oído, se ha descubierto un nuevo hábitat de monstruos”. “...” “Por esta razón, tengo que abandonar la residencia Ducal por un tiempo”. Eslin jugó con los pétalos de color lila. “Ya veo”. “Volveré pronto”. Thebet parecía nervioso, como alguien a punto de tomar una decisión importante. “Regresaré tan pronto como me sea posible para que no me lleve más de dos meses, tal vez incluso un mes, así que por favor…” Hizo una pausa por un momento y compuso su expresión. “Espérame en el Ducado”. Estaba sonriendo suavemente como siempre. Sin embargo, había cierta tensión en sus ojos rojos que no podía ocultarse. “Antes de que llegue el verano, llamaré al mago una vez más. Entonces, hallaremos tus recuerdos”. “...” “Así que prométeme que me esperarás”. Fue una súplica desesperada. Bajo la tenue luz de la lámpara colgada en la pared, los ojos de Thebet brillaron ampliamente. “Cuando recuperes tus recuerdos y yo regrese, entonces…” La voz de Thebet cesó. No añadió nada más. Eslin respiró hondo. En el ambiente era posible percibir un leve aroma a lilas. Se limitó a mirar a Thebet y sonrió. “Mi Señor”. Cuando lo llamó con una leve sonrisa, Thebet instintivamente dio un paso hacia Eslin. Su mirada se llenó de un afecto ciego e inquebrantable. “¿A dónde podría ir yo, una simple doncella? Estaré en la residencia del Duque, así que no se preocupe”. Respondió Eslin a esa mirada. “Esperaré”. Esa voz tranquila emitió la respuesta que Thebet había estado deseando escuchar. Aún así, la mirada un tanto ansiosa en sus ojos no desapareció en absoluto, pero no podía aferrarse a ella por más tiempo. Todo el ambiente olía a flores. Eran las lilas. Eslin pensó que nunca olvidaría ese aroma a lilas durante mucho tiempo. *** El Duque Thebet Liperius partió rumbo a la guerra contra los monstruos. No pasó mucho tiempo después de la última guerra. El Emperador lo animó enviándole personalmente armas y cartas. La gente predijo la victoria del Duque como si fuera natural. La capital y todo el imperio estaban agitados por los rumores de una nueva guerra. De hecho, la residencia del Duque de Liperius en el norte se mantenía tranquila como si nada hubiera pasado. La vida continuaba como si no fuera diferente de lo habitual. Excepto por un nuevo cambio importante… “Cada entrada a la mansión ha sido bloqueada. Todos, por favor no se enojen y mantengan la calma hasta que regrese el Duque”. Dijo el ama de llaves después de haber reunido a todos los empleados. Así es. El cabeza de familia que salió de la residencia Ducal emitió una orden de bloqueo sin precedentes y se fue. Nadie, ni siquiera el Emperador, podía entrar y salir del Ducado de Liperius a voluntad. Las puertas que permanecían absolutamente cerradas no se abrirían hasta que el Duque regresara. “No es tan malo como pensaba, ¿verdad?” “Sí. No hay mucho trabajo que hacer en realidad”. Sorprendentemente, los residentes de la mansión no tuvieron quejas importantes. Esto se debía a que todo el trabajo en la residencia del Duque se había pospuesto, lo que lo hacía extremadamente *indolente. Aunque no podían salir, tuvieron un tiempo de ocio que fue casi como unas vacaciones. Excepto por una persona. “...” Eslin miró al suelo. La bolsa bien cerrada parecía lo suficientemente preparada como para que no fuera extraño sacarla en cualquier momento. ‘Recibí el boleto sano y salvo’. Miró el papel que tenía en la mano. Un boleto de transporte público hacia el sur. El plazo de embarque era de un mes. Había logrado conseguirlo antes de que uno de los sirvientes cerrara la puerta de la mansión. ‘Iré al sur y cruzaré el mar’. Eslin tomó el boleto. Todos los preparativos habían sido completados. Ahora lo único que quedaba por hacer era abrir esa puerta sellada y partir. *Indolente — Flojo. [ Traducido por: dareshi~ ]