Por La Muerte Que Me Diste

Capítulo 9

Por la muerte que me diste Capítulo 8 Eslin fue trasladada a una sala de tratamiento en la mansión. Afortunadamente, no perdió el conocimiento, pero debido a ello, tenía que sentir intacto el dolor ardiente. La sangre goteaba con cada paso que daba. "Es un corte profundo. ¿Cómo sucedió eso?" Dijo un aprendiz, que venía entrando con el médico en la residencia ducal. "Rozó contra una hoja afilada". "Oh, Dios". El médico esterilizó la herida y, sentada a un lado de la gran sala de tratamiento, Eslin soportó el terrible dolor. En ese momento, la puerta de la sala se abrió violentamente. "¡Eslin!" Su desordenado cabello rojo mostraba su urgencia. Sepia dejó escapar un suspiro que le llegó hasta la punta de la barbilla. "¡Jason, loco bastardo!" Al ver la herida de Eslin, Sepia estalló en ira. "Sepia, estoy bien". Eslin dijo como si intentara tranquilizarla. Sin embargo, Sepia solo tembló y no aflojó los labios. "Una vez terminado el tratamiento. Es posible que tenga fiebre, así que quédese aquí el día de hoy". "Sí, está bien". El médico dejó el vendaje. "Hmm. A la doncella principal…" "Se lo diré. No te preocupes, Eslin". En cambio, fue Sepia quien respondió. La cara familiar que miraba aquel vendaje todavía se mantenía seria. Eslin sonrió levemente. Continuaba sangrando, lo que provocaba que no tuviera tanta energía. "Gracias, Sepia". "Jason, ese idiota…" "..." Sepia rechinó los dientes. *** En la sala de tratamiento, se colocaron cuatro camas, una al lado de la otra. Eslin estaba sentada sola en la cama junto a la ventana, a punto de calmar el enojo de Sepia para enviarla de vuelta al trabajo. El sol se estaba poniendo, apoyada en su almohada, pensó que el día había sido demasiado largo. 'Jason Ballon…' No sabía que ese hombre no conocía los límites. Ah. Eslin dejó escapar un profundo suspiro, le dolía la cabeza. En ese momento, se escuchó un pequeño golpe en la puerta. "Ann, Lena". "¡Eslin!" Mirando los dos rostros manchados de arrepentimiento, Eslin sonrió levemente, y las dos se acercaron a la cama. "¿Estás bien? ¿Qué es esto, qué demonios?" Lena se dio una palmada en el pecho como si no pudiera contener su ira. "Debo haber sido demasiado descuidada". "¡Pudiste haber pedido ayuda! Probablemente había otras sirvientas cerca, así que, ¿por qué te enfrentaste a Jason sola?" "Eso…" Porque lo he estado haciendo así hasta ahora. Pero Eslin no dijo nada. "Ann, no culpes a Eslin. El único responsable es Jason". "Lo sé. Es porque estoy molesta". "A propósito, ¿cómo está Jasón?" "..." "¿Ann? ¿Lena?" Sin recibir respuesta, los ojos de Eslin se hundieron. Fue Lena quien tranquilamente contestó. "Tan pronto como la doncella principal escuchó las noticias sobre ti, se enojó mucho y le gritó al jefe de los sirvientes". Lena miró a Eslin, su rostro, como siempre, era como un lago en calma. "El jefe de los sirvientes dejará a Jason tres meses sin paga". "...Ya veo". Era más o menos lo que esperaba, sin embargo, Ann no parecía opinar lo mismo. "¿Cómo pudieron dejar ir a Jason tan fácilmente? Tal vez se deba a que está a punto de jubilarse, por lo que su juicio pasará desapercibido". Ella suspiró exasperada. 'Aunque la doncella principal es la verdadera jefa de cualquier subordinado en la mansión, no podría haber suprimido por completo la autoridad del sirviente mayor'. Eslin negó con la cabeza, pensando en la estructura del poder. "No seas demasiado mala. Estoy bien". "Aún así, Jason también debe haberse sorprendido, por lo que parecía un poco sórdido". "En efecto. Ni siquiera se acercará a ti por un tiempo". "Los rumores se han extendido por toda la mansión, por lo que todos probablemente enfocarán su atención en él y lo vigilarán". Dijo Ann, tomando la mano de Eslin y sonriendo levemente. "Sí, me alegro". ¿Es realmente así? Jason no era una persona con mucha distribución, pero ahora estaba acorralado. Le vinieron a la mente aquellos ojos grises que habían perdido la razón. Eslin suspiró hondo. Lena examinó cuidadosamente su rostro. "Eslin, tu cara se está poniendo cada vez más roja. Debes tener fiebre". "Oh…" Revisé mi frente yo misma. Mi cuerpo estaba frío y me ha estado doliendo la cabeza desde antes. Como dijo el médico, parecía que tenía fiebre. "Interrumpimos demasiado. Descansa un poco, ¿huh?" "Está bien, gracias por venir". Reflexionó Eslin por un momento. "Por casualidad…" "¿Sí?" Ambas miraron a Eslin. "¿Podrían llamar a Sepia otra vez?" "De acuerdo". Respondió Ann con una sonrisa en su rostro. *** Eslin pensó que era extraño. Porque todo lo que la rodeaba era demasiado desconocido. Largas sillas de terciopelo adornadas con preciosas joyas, elaborados adornos, gruesas cortinas bordadas con hilo de oro, la cálida temperatura de la habitación y el sutil aroma del incienso rozando su nariz… E incluso la persona que tenía al frente quien la veía con una mirada severa. "No es posible". "¿Por qué?" Preguntó Eslin insatisfecha. La figura frente a ella, Dielian, la miró y se cruzó de brazos. El ridículo resoplido fue una ventaja. "¿Cómo convertiría a una persona en un ratón? Su Alteza, la Princesa". "¿Quieres decir que no puedes o que no quieres?" "No puedo". "Ah, ¿qué pasa? No es divertido". Eslin se rió entre dientes. Se sentó en una silla de terciopelo horizontalmente larga y se apoyó contra el reposabrazos. Una criada se acercó y colocó un plato de uvas al alcance de Eslin. "La magia no es omnipotente". ¿No es omnipotente la metodología que te permite cultivar uvas en pleno invierno? Entonces, ¿qué es la omnipotencia? Eslin se tragó la risa y se metió una uva en la boca. El jugo de fruta fresca y dulce se extendió por todo su paladar. "... ¿Qué diablos va a hacer como un ratón?" Le preguntó Dielian a Eslin con una expresión de desaprobación. Eslin se encogió de hombros con sorpresa. "Por supuesto que iría por ahí y escucharía las historias que guarda cada rincón. Me pregunto qué estará haciendo el primer Príncipe para deshacerse de mí esta vez". "Aah". "¿No suena emocionante? ¿O debería disfrazarme de sirvienta? ¿Qué te parece?" "Se lo ruego, por favor, deje de decir tonterías como esa y guarde silencio ahora. Mantenga la compostura". Murmuró el joven mago mientras se frotaba la frente, lucía muy exhausto. Ja, ja, ja. Eslin se tapó la boca y sonrió brillantemente. "Diel, ¿no te cansas de regañarme?" "Estoy harto. Estoy cansado de ello también. Ahora sí quiero parar de hablar". "Entonces simplemente podemos dejar de hablar. Yo no te pedí que me regañaras". "Oh, Su Alteza…" Murmuró como si suplicara. Eslin rió alegremente y tomó otra uva. "Está bien, dejaré de molestarte ahora". "Gracias por su amabilidad". Dielian respondió en un tono sarcástico. Sus labios fruncidos seguían siendo una indicación de que algo no era de su agrado. Por un momento, Eslin lo miró con cariño. Levantó ligeramente su cuerpo, que había estado estirado durante mucho tiempo. Una criada se acercó y le entregó seda seca. Limpiándole el jugo en las manos, y después enderezó la espalda. "Ahora bien… Recitaré lo que quería informar". Eslin dejó de sonreír. *** Abrió los ojos. Toda la habitación estaba completamente oscura. Buscó con sus manos a tientas. La sensación de la manta áspera y crujiente. El aire fresco y seco. "Fue un sueño…" Eslin solo entonces se dio cuenta de que había visto el pasado en sus sueños. ¿Qué respondió Diel entonces? Ella buscó a tientas lo siguiente inconscientemente. Creo que estaba hablando de alguien… Pero extrañamente, no podía recordar. Wosh. El viento del norte golpeaba con fuerza las ventanas. El aire frío se filtraba a través de los marcos de las ventanas viejas y agrietadas. Hace frío… Eslin se encogió y sintió un escalofrío tan fuerte que le castañeteaban los dientes. Al parecer, antes de quedarse dormida, el médico prendió el brasero¹ y se fue, pero no sirvió de nada. 'Me duele…' Apretó los dientes para contener sus gemidos. Incluso en medio del frío, su frente hervía, y la pantorrilla herida estaba caliente y palpitaba. Eslin trató de cerrar los ojos mientras sostenía la manta con fuerza, la única manera de olvidar el dolor era quedarse dormida. Por consiguiente, tuvo una siesta corta. ¿Cuánto tiempo había pasado? "¡...!" Eslin abrió los ojos de repente, porque la puerta de la sala de tratamiento, que había estado cerrada, se abrió de repente. "..." Le siguieron pasos pesados. Incluso el sonido de los pasos no era el de una sola persona. Eslin contuvo la respiración y cerró los ojos. Tick. Sonaba como si algo pesado estuviera siendo colocado en la mesita de noche al lado de la cama, seguido por el sonido de las cosas siendo hurgadas, sacadas y puestas. Cada movimiento fue muy cuidadoso. "Muévete en silencio para no despertarla". "Sí, mi Señor". Mi cuerpo se puso rígido. El intruso de medianoche no era otro más que el Duque Liperius. "El aire es frío. Trae el brasero y más leña". "Está bien". Eslin metió las yemas de los dedos debajo de las sábanas y los músculos de su rostro se tensaron. Si la luz de la lámpara hubiera sido un poco más brillante, podría haberla sorprendido despierta. '¿Por qué a esta hora?' Eslin contuvo la respiración con el corazón nervioso. Pronto hubo un olor a medicina y hierbas quemadas. Recordó haberlo olido, era una especie de incienso para dormir que actuaba como analgésico. Midió la temperatura del brasero y apretó la ventana una vez más. "Ah…" De repente, un breve suspiro escapó de la boca del Duque. Incluso con los ojos cerrados, podía sentir su cálida mirada. Después de un rato, algo grande, duro y frío tocó la frente de Eslin, el toque fue muy cuidadoso, como si tocara un objeto precioso. "..." Se trataba de una temperatura corporal que ella siempre pensó que era cálida. Sin embargo, dicha temperatura corporal era fría hoy. Eslin sintió que una gran mano le quitaba el calor. Parecía que el calor hirviente se había calmado un poco. "¿Qué debo hacer…?" Una voz tensa salió. "¿Qué debo hacer contigo?" Una pregunta sin respuesta, era como si pudiera ver su expresión incluso sin abrir los ojos ante la voz que parecía haberse tragado miles de espinas. Aquella mano dura y áspera le rozó la frente durante mucho tiempo, los callos causados por la espada eran evidentes. El toque áspero calmó el dolor de cabeza que la había estado atormentando. Su mente, que había sido agudizada, también se tornó confusa. Chirrido. La puerta se abrió de nuevo, y el sirviente entró con el brasero. La habitación se calentó rápidamente. "No le digas a nadie que estoy aquí". "Sí, mi Señor". "Sal ahora". Algo frío subió a mi frente nuevamente. Esta vez fue una toalla húmeda. "..." El Duque se ocupó de Eslin sin decir una palabra. Cambió la toalla, secó el sudor frío, mantuvo el fuego en el brasero, acomodaba la manta… Era un gesto familiar por algún motivo. Eslin pronto se durmió. Me desperté con el sonido de la puerta cerrándose. Miré por la ventana y vi venir un amanecer con un cielo azulado. Ella solo levantó los ojos y miró a su alrededor, ya no podía sentir la otra presencia. Su atención fue captada por los dos braseros colocados cerca de la cama, y sobre la mesilla de noche había pequeños incensarios y todo tipo de medicinas y ungüentos… ¿Por qué? En el momento en que vio esos rastros, Eslin sintió una punzada en su corazón. '¿Por qué esta persona está haciendo esto?' ¿Cuánto ama a esta doncella? Las preguntas rondaban en círculos, una y otra vez, sin embargo, la mente, que volvió a adormecerse, no dio respuesta. *** Aquel día también, Eslin estaba durmiendo sola en la sala de tratamiento. ¡Slam! La puerta se abrió bruscamente. Dos pasos que aparecieron en medio se dirigieron rápidamente a la cama. "¡Ugh!" Eslin abrió los ojos sorprendida. Alguien había desgarrado las sábanas. Dos lámparas cayeron al suelo y una mano negra la señaló. Eslin ni siquiera podía gritar. [ Traducido por: dareshi~ ] ¹El brasero es un recipiente en el que se pone un combustible sólido, ardiendo en forma de brasas, que sirve para calentarse.