
Soy la comandante de los caballeros del sub-protagonista
Capítulo 10
SOY EL COMANDANTE DE LOS CABALLEROS DEL SUBPROTAGONISTA Capítulo 10 Cuando Krill puso a Nina en la mesa de examen, la sala médica se abrió y entró una persona. —Oh, Joven maestro. Nina sonrió torpemente. Los ojos sombríos y los largos y delgados dedos de Adrian estaban teñidos de su delicada y sensible personalidad, pero siempre tenía una suave sonrisa en su rostro. Pero hoy era diferente. Al ver la condición de Nina, apretó los dientes y exhaló un largo suspiro. —¿Qué te dije? Su voz era baja y tranquila. Nina se encogió de hombros. —No vayas por ahí sola. —Tu realmente... Se frotó la frente. Conoce a Nina desde hace diez años. Aunque creía saber lo suficiente, esta acción repentina lo dejó perplejo. —Pero yo... Nina abrió la boca y dejó escapar un grito. —Estás exagerando. Dijo con calma, el doctor Krill, que presionaba la zona afectada. Nina sacudió todo su cuerpo ante el dolor. Se quedó sin palabras. Era tan fuerte que sólo salía el sonido del aire explotando de sus pulmones. —No puedo hacer esto. Atala. Krill se puso de rodillas y sacó unas tijeras y unos cuchillos. La mesa de examen estaba amablemente equipada con bandas de sujeción, pero Jean le apretó el brazo con su propia mano. Jean suspiró con fuerza mientras Nina lo miraba con lágrimas en los ojos. El subcomandante Louis, que seguía la espalda de Adrian, trató de sujetar la pierna de Nina, pero Adrian la agarró en su lugar. Cuando Krill le cortó cuidadosamente los pantalones y le quitó las botas, vio un tobillo hinchado. Jean frunció el ceño ante la herida revelada. —Esto es grave. Le han aplastado los huesos del tobillo por dentro. Será muy doloroso, así que hay que amordazarla. Ante las palabras de Krill, Jean tomó una mordaza de madera forrada con cuero y se la acercó a Nina. —Ugh, odio esto. —Entonces, ¿quieres morderte la lengua? Cuando Jean abrió los ojos, Nina se mordió los dientes y cerró sus ojos con fuerza. Krill dijo con calma. —Lo roto, rotó está, el problema es el veneno… Donde... Agárrenla con fuerza. El cuerpo de Nina rebotó como un pez un par de veces y luego se inclinó mientras Krill la trataba en silencio. —Estoy atónito. Dijo el subcomandante Louis en voz baja. Como subcomandante, pertenecía al grupo más antiguo de los Caballeros. Con poco más de treinta años, llevaba el pelo castaño claro pulcramente trenzado y los ojos siempre cerrados. Incluso con los ojos cerrados, era como un hombre que podía ver. No hay nadie en los Siete Caballeros Oscuros que no tenga un pasado, así que no preguntaban por los demás, pero Nina le preguntó a Louis una sola vez. —¿No es incómodo andar con los ojos cerrados? Louis respondió: —Puedo ver muy bien, incluso cuando cierro los ojos. —Es poco para desmayarse. Krill dijo eso, chasqueando su lengua. El subcomandante Louis miró a Adrian y luego a Nina. Todo el mundo sabía cuando el pequeño Adrian se convirtió en el comandante de los Caballeros Oscuros. Él estaba siendo desechado. Un hijo ilegítimo enviado a morir. Sobre todo, el propio Adrian lo sabía. Una atmósfera sutil e incómoda. Las palabras de la Duquesa fue de dejarlo morir abiertamente o cooperar para matarlo. Nina, que rompió la atmósfera, dijo alegremente: —¡Joven maestro! Cuando Adrian la oyó hizo una cara extraña. "¿Por qué estás aquí?" Fue exactamente así. Ha pasado medio año desde que se convirtió en comandante general, y es la primera vez que veía una cara tan ridícula. Desde entonces, Adrian ha reorganizado a los Siete Caballeros Oscuros. Como la tasa de mortalidad disminuyó drásticamente y todo fue sin problemas, la opinión hacia él cambió. Incluso si la Duquesa promete riqueza, no es tan importante como sus vidas ahora. Desde entonces, Nina y Adrian sobrevivieron en medio de muchos caballeros muriendo y siendo reemplazados. Tres años después de eso. Ahora, el caballero general, que está en casa, tiene la fuerza y la autoridad que no se puede faltar en cualquier lugar. Nina también era fuerte, pero su forma de hablar y de comportarse... Louis todavía se dice: —Nina es la mujer más poderosa del mundo. Nina no pudo olvidar la conmoción cuando lo escuchó. Por eso, no se sentía tan asombrada como Adrian. Si Adrian se gana la lealtad de un hombre, Nina consigue su afecto. Su alegría y amabilidad, hablando con voz ingeniosa y brillante, atraía a la gente. Su brillante personalidad penetraba profundamente en los cuerpos y las mentes de las personas cansadas de ese lugar. Había algo en Nina que incluso siendo arbitraria se sentía atractiva. Así que todo el mundo podía decir que Nina era muy valiosa para Adrian. Por supuesto, también para los miembros de los Caballeros. La vida cotidiana tiende a perderse en un lugar como este, pero Nina trató de no olvidarlo y apreciaba las pequeñas cosas. Qué precioso es "el sentido de no torcer". La gente que entraba por primera vez la ignoraba e insultaba. Luego, con el paso del tiempo, se dan cuenta de que es valiosa. Un ramo de flores silvestres que cambian en una botella de cristal con cada estación. Sábanas blancas ondeando al viento. Una mermelada hecha recogiendo los frutos de los árboles. La hora del té con una taza perdida y un té desconocido. Una comida caliente juntos. Hicieron de ellos una familia. Ella los convirtió en su familia. —Se acabó. Dijo Krill, soltando su mano vendada. —¿Está bien? Ante la pregunta de Adrian, Krill asintió, encendiendo su pipa. —No es necesario cortarlo en ningún lado. —¿Veneno? —No tengo más remedio que dejar esto a la resistencia de Nina. Se lo he quitado en la medida de lo posible, pero… Krill miró a Adrian y se encogió de hombros. —Aun así, los espíritus contratistas tienen una fuerte resistencia al veneno, y Nina es una contratista del espíritu relacionado con el frío, así que no sufrirá el veneno. Añadió Krill. —Justo como esa vez. En ese entonces. Adrian intentó protestar por las palabras, pero volvió a bajar la cabeza. Jean preguntó nervioso. —¿No se supone que eso es algo paralizante? —Si. Una vez decidido, Jean le soltó el brazo y tiró de ella amordazada, exhalando su aliento mientras su pulso se aflojaba. Adrián también soltó la mano que le sujetaba su pierna. —… Duele mucho. Krill duele, uh… Krill se rió del murmullo. —¿Ya te has vuelto loca? Viéndote decir algo así, parece que estás malhumorada. Su resistencia era monstruosa, Krill chasqueó la lengua. Con el rostro lloroso, Nina miró a Jean. Jean tenía una cara de pena, pero al mismo tiempo estaba enfadado y hablaba con un tono cortante. —Por ir sola, acabas así, ¿sabes?. No deberías prohibirle a un recién llegado que actúe sólo, cuando tú no respetas eso. —Estoy enferma. ¿Vas a regañarme? —¿Regañar? ¿Te parece esto un regaño? Tu realmente… Nina levantó la voz alegremente antes de que Jean le gritara. —¡Joven maestro, tengo algo que decir! Adrian habló en voz baja conteniendo su ira. —¿De qué estás hablando? La voz de Adrian era tan fría como si se hubiera hundido en el agua, así que Nina tragó saliva. —Alguien hizo un dibujo mágico cerca de la barrera. Por un momento, el silencio se apoderó de la habitación. El subcomandante Louis preguntó. —¿Un círculo mágico? ¿Puedes explicarlo en detalle? —Si. Cuando Nina intentó levantarse de su asiento, Jean levantó la parte superior de su cuerpo. Tenía la cabeza mareada y caliente como si tuviera fiebre. Nina tragó saliva seca y explicó brevemente. —Hay un círculo mágico dibujado con piedras en el terreno justo al lado de la barrera. No sé si es de un sabio, un culto o un templo. —Tendré que informar al Duque. El rostro de Louis se endureció. Jean resopló. —Aparte del castigo humano, ¿en qué es buena la familia del Duque? La verdad es que no me dedico a eso hoy en día. Tendré que decírselo. —También deberías decírselo al templo… Nina, que estaba hablando, salio su sangre mientras su nariz goteaba. —¿Su sangre es negra? Nina perdió la cabeza. Traducción Akki97 Corrección Ann Raws Debb