Soy la comandante de los caballeros del sub-protagonista

Capítulo 57

Capítulo 57 Al cabo de un rato, los dos se hicieron amigos, por lo que acordaron hablar cómodamente. Nina sacó una papa caliente de piel negra del fuego abrasador de la hoguera, quitó la piel y la cubrió con mantequilla salada. —¿No está caliente? Nina mostró su muñeca ante la pregunta de Randel. La cresta del sol brillaba. —No pasa nada porque estoy usando el poder de un espíritu. “Uso el espíritu para hornear papas…” Nina le tendió de repente el plato a Randel. Randel observó cómo la mantequilla se derretía sobre las papas asadas. Tomó el plato con cuidado y dio un bocado con un tenedor de madera. —Es delicioso. Estaba sorprendentemente delicioso, así que abrió los ojos. No comía papas desde que estaba en los barrios bajos. Debido a esas memorias, ni siquiera tenía buenos recuerdos de las papas. Pero, para su sorpresa, las papas que ella horneó estaban deliciosas. La sabrosa mantequilla se derrite y se impregna en las papas blandas bien horneadas, y la sal le añade un sabor salado. —¿Están deliciosas? Dijo Nina con orgullo, mientras pelaba las papas restantes. Uf, había mucho hollín en la superficie de la papa blanca, pero tenía que soportarlo. Después de comer todas las papas, Nina recogió flores y le enseñó a hacer una corona. Mientras que sus habilidades eran muy buenas, Randel era torpe. Tiró la corona a un lado y refunfuñó en voz alta: —¿Para qué sirve esto? Es un juego de niños. A Nina no le importó e hizo una gran corona, se la puso a Randel e hizo otra para ella misma. También le enseñó a hacer pulseras y anillos con flores. Randel sólo pudo completar la corona después de pisar varias veces la corona estropeada. Estaba muy disgustado con su corona, pero Nina se alegró y se la puso en la cabeza. Al verla, Randel se avergonzó e inclinó la cabeza. —¿Randel? ¿Qué pasa? —Nada. —¿Qué es? —Nada. Nina lo miró atentamente y dijo con una sonrisa de satisfacción. —Es natural ser como un niño La cara de Randel se iluminó ante esas palabras. Se dejó caer sobre el campo de flores, cubriéndose la cara con ambas manos. Olía a flores dulces. Él mismo sabía bien que su enfado era injustificado, infantil, y que estaba actuando como un niño de diez años. Cuando se emociona, lo entiende emocionalmente, pero cuando se da la vuelta, se arrepiente. —¿Por qué es natural? Preguntó en voz baja, mientras fingía que llevaba los lentes. —Has estado escribiendo desde que eras pequeño, ¿no es así? Por eso sigues ahí. Randel se sintió aliviado de que Nina no se sintiera dolida o molesta por su enfado y actuara con total despreocupación. Se disculpó arrepentido y Nina lo aceptó generosamente. Intentó encontrar un trébol de cuatro hojas, pero no tuvo éxito. Randel se planteó seriamente si debía usar su tajuk. su esfera de cristal El tiempo de diversión pasó tan rápido que cuando los dos volvieron al castillo era el momento de la cena. Randel regresó al laboratorio y se dio cuenta de que estuvo utilizando una corona de flores durante todo el camino de vuelta, después de que Krill se lo señalara. Se quitó la corona avergonzado, pero no la tiró y la puso tranquilamente sobre un libro. —¿Te has divertido? Ante la pregunta de Krill, Randel respondió: —Sí. Y añadió tímidamente como si quisiera presumir. —La próxima vez, decidimos ir a pescar truchas. Krill abrió mucho los ojos y riendo dijo: —Bien. —Randel asintió con la cabeza y se sentó rápidamente. Su mente se refrescó. *** —Nina. Nina abrió los ojos al oír su nombre. Nina llevaba una corona de flores de blanco puro y una pulsera. Las flores que habían sido empacadas en la canasta también estaban esparcidas aquí y allá. Tumbada en el suelo de la torre, miró a Adrian. —Adrian. —Es de noche. Nina sonrió ante sus palabras. —Lo sé, está lleno de estrellas. Adrian miró a Nina en silencio y se acostó junto a ella. —¿Cómo sabías que estaba aquí? Adrian respondió a la pregunta de Nina: —Lo se todo. —Oh oh. Tras emitir un sonido que no se sabía si era de admiración o burla, Nina dirigió su mirada al cielo. Las estrellas siempre han sido increíbles en el cielo de aquí. No puedo creer que pueda ver la Vía Láctea que fluye con mis propios ojos. Puede que a la gente de aquí le resulte familiar, pero el cielo nocturno siempre ha sido objeto de admiración para todos. Nina y Adrian miraron al cielo sin decir nada. A primera vista, las nubes fluidas cubrían las estrellas y desaparecían. Mientras la posición de las estrellas se cambiaba gradualmente, Nina abrió la boca. —Solía quejarme de querer comer algo dulce. Adrian respondió: —Ah... —y dejó escapar un suspiro. —Es un pasado muy embarazoso. —¿Por qué? Le agradezco a Adrián que haya ido a la colmena por mí. —Me picó una abeja y tenía un aspecto terrible. No sabía cómo debía tratar con ellas. —No te veías tan mal. Me quedé toda la noche cuidándote. ¿Te acuerdas? —Tu. Estabas a mi lado mientras llorabas y decias que no necesitabas miel. Y al día siguiente comimos avena mezclada con miel. Creo que ambos necesitamos miel. Nina se rió un poco. —Adrian, hoy estuve con Randel y eso me lo recordó. Me sentí mucho mejor. Adrian levantó la parte superior de su cuerpo. Le quitó lentamente las pulseras de las muñecas, una por una, y le quitó la corona. Fue tan cuidadoso como la mano de un sirviente que retira la ropa de su amo cansado después de un baile. Nina sonrió ligeramente al sentirse atendida. Recogió todas las flores que habían caído al suelo y las arrojó fuera de la torre. Adrian se sentó de nuevo a su lado y dijo. —No quedará sólo como un recuerdo. Los momentos divertidos que pasamos juntos, los días felices que reímos juntos. Adrian le tendió la mano, le arregló cuidadosamente el flequillo y volvió a hablar. —Nos quedan muchos días para estar juntos. En otras palabras, ¿no es demasiado pronto para mirar atrás y contar los buenos días? Nina miró a Adrian y le tendió ambas manos. Adrian sonrió débilmente y tiró de ella para que doblara las piernas. Nina suspiró y dijo. —Supongo que me puse un poco sentimental. Pensando en los viejos tiempos. Pero, Adrian. Nina cerró los ojos. —Está bien si Adrian siempre me encuentra. Ella tenía miedo de perderse, miedo de desaparecer. Como entonces, a los cinco años, y luego a los ocho, tenía miedo de olvidar y olvidarse. Tenía miedo de perderlo todo. —Nina, yo… Adrian se detuvo y le cubrió los ojos con una mano. —Aunque te conviertas en una gota de agua, y formes parte de la lluvia, aunque fluyas por el valle y llegues al mar por el río, te encontraré. Te encontraré, aun siendo una gota, en las profundidades del mar. Akki97: Kyaa!! Que hermosoo!! <3 Nunca tendré que echarte de menos. Los labios de Nina dibujaron un arco. Y respondió suavemente, —Sí. Giró su cuerpo, levantó ligeramente el torso y se abrazó a su cintura con fuerza. —Entonces me sentiré aliviada en cualquier momento y en cualquier lugar. Adrian le acarició el pelo y Nina dejó escapar un largo suspiro, relajando su cuerpo. Adrian, que llevaba mucho tiempo acariciándola, dijo. —Nina, tengo algo que decirte. Nina levantó su cara adormilada. Frotándose los ojos, se levantó y se sentó. —Díme, Joven Maestro. Adrian sacó una nota de su bolsillo. —Se trata sobre Lorokomo, que acaba de llegar. Nina tomó la nota. Cuando la abrió, puso una cara extraña y se la devolvió, diciendo. —No puedo leer el código. —Tienes que aprender. —El camino del aprendizaje es interminable. Entonces, ¿Qué significa? —Dice que la carreta de Lorokomo fue atacada y robada, su grupo fue capturado, y él fue golpeado casi hasta la muerte. El sueño se desvaneció. —¿Qué? ¿De verdad? —Sí. —Entonces, ¿qué pasó con Lorokomo? ¿Y su grupo? —Por suerte, un aldeano lo encontró y lo llevó a casa. Su grupo y la carreta se los llevaron los ladrones. Nina abrió mucho la boca. Midió el tiempo y dijo. —¿Dónde está? —Fuera del Ducado. Ante sus palabras, tras dudar y fruncir el ceño Nina preguntó. —¿Puedo ir? —¿Quieres ir? —Sí. —Bien. —¿Está bien? —Está bien. Está fuera del territorio, pero me preocupa si aparece un ladrón en el camino que lleva al Ducado. —Está bien. Nina se levantó de su asiento. Luego tomó la mano de Adrian y lo levantó suavemente. —Te daré la ubicación. Desde la torre, los dos descendieron en silencio para no toparse con nadie. Nina se cambió primero de ropa. Llevaba con orgullo un uniforme de caballero negro azabache, tomó un mapa que marcaba la ubicación en su despacho y empacó una brújula. Adrian dijo mientras estaba de pie junto a la ventana. —Ten cuidado, Nina. Nina le devolvió la mirada y sonrió. —Maestro, esta espada es la mejor espada del Imperio. —Me preocuparía incluso si fueras la única espada en todo el continente. —Entonces tendré cuidado. —Dijo Nina y se apresuró a saltar por la ventana. Akki97: Amo la relación que tienen <3 Traducción Akki97 Corrección Ann Raws Boomslang