
Soy la comandante de los caballeros del sub-protagonista
Capítulo 58
Capítulo 58 *** Nina se detuvo primero en el laboratorio y le robó a Krill las medicinas. Luego, puso la silla de montar en el unicornio y salió por la puerta. —Viento del norte (Northern Wind), más rápido que el del sur, más fuerte que el del oeste y más violento que el del este, fija tu velocidad aquí. Northern Wind recorrió las cuatro patas del unicornio, y la velocidad aumentó bruscamente. El unicornio pareció perplejo por un momento, pero pronto se acostumbró a la velocidad y empezó a correr a toda marcha. —Rápido. Era una velocidad que debía competir con la de un coche. Con la protección de los espíritus, de no ser por ellos, habría quedado tendido sin abrir los ojos. El unicornio, impulsado por Northern Wind, recorrió una larga distancia en un instante. Nina llegó a su destino antes del amanecer. “Este mapa parece estar mal. ¿No debería estar justo aquí?” Eso pensó Nina, y llamó a la puerta de la pequeña cabaña. El hombre, que estaba a punto de enfadarse con el invitado que venía en medio de la noche, abrió mucho los ojos sorprendido al ver a Nina, una noble. Parecía estar a punto de retroceder cuando vio al unicornio de pie detrás de ella. Nina se disculpó por la descortesía de aparecer en medio de la noche, y el hombre tembló y se tumbó. Ella le dio una pequeña pieza de oro para calmarlo y le preguntó por Lorokomo. El hombre la guió rápidamente al interior de la cabaña. El techo era bajo y oscuro, así que Nina sacó de sus brazos un frasco de cristal de semillas. —¡Hik! —El hombre, que vio la luz excesivamente brillante, dio un paso atrás. Nina preguntó: —¿Puede dejarnos solos? —y él salió apresurado sin dar una respuesta. “Esto es demasiado”. Nina miró la cara hinchada de Lorokomo. Algunos de sus huesos de la cara estaban hundidos. Incluso su pelo azul pálido estaba cortado. Era simplemente un acto de desprecio. Estaba claro que también le habían quitado la mayor parte de su ropa. Estoy segura de que llevaba un cuchillo en la mano porque era un ladrón, pero no lo apuñaló y lo golpeó con un palo hasta casi matarlo... “Dijo que el equipo fue capturado” ¿Qué pasaría si un grupo tan terrible fuera capturado…? “¿Lo atraparon para pedir un rescate? Tal vez por eso dejaron a Lorokomo vivo”. Sin embargo, si se deja como está, Lorokomo no podrá pasar de hoy y morirá. Nina colocó las medicinas en orden. “Bueno. Sólo confiaré en Krill” Krill, quien salvó la vida de los caballeros varias veces. Esta vez, estaba lleno de medicinas secretas que había investigado con Randel. Si esto no funciona, no hay nada que pueda hacer. Sólo con mirarlo, se veia que cada rincón de su cuerpo estaba roto, así que Nina lo ayudó a levantar su torso con mucha suavidad, y primero le hizo tomar una pequeña dosis de una droga de color amarillo pálido. Al principio tuvo arcadas, pero su respiración se hizo mucho más cómoda cuando Nina le dio la mitad con cuidado. arcadas es el sonido que se hace cuando vomitas o estás vomitando “Ahora a esperar…” Nina contó hasta 300 en su mente y luego le dio una droga azul oscuro. Ella contó hasta 1000 esta vez... Lorokomo abrió los ojos mientras ella abría el frasco de medicina transparente. Parecía que le costaba abrirlos debido a su hinchazón. —Estás despierto. Como se esperaba, gracias a Krill. Dijo Nina aliviada. —¿Te sientes mejor? ¿Sabes cómo te llamas? ¿Puedes ver bien esto? —Eww... Nina ajustó la luz para que no le diera directamente en los ojos y mostró sus dedos hacia arriba. Un gemido salió de su boca. Nina habló en voz baja. —Estás a salvo. Ahora estás recibiendo tratamiento. ¿Recuerdas tu nombre? Sus ojos rosas y púrpuras desenfocados vagaron y apenas se fijaron en el rostro de Nina. —Loro… komo... Se sintió aliviada cuando apenas pronunció su nombre. Al menos no debe haber ninguna anormalidad en su cerebro. Su vista parecía estar bien, ya que poco a poco comenzó a enfocar correctamente. Nina le hizo una que otra pregunta, y Lokomo fue lento pero incluso hizo cálculos aritméticos. Nina miró el frasco de la medicina. —Tienes que beber esto ahora. Deja que te ayude a beber. Cuando acercó el frasco a los labios de Lorokomo, éste levantó los brazos como para negarse, tragándose un grito. —Ahora tienes el brazo roto y no puedes levantarlo. Al menos te han roto las costillas y la clavícula. Así que primero bebe la medicina y luego hablaremos. Porque no me dormiré. Ante sus decididas palabras, Lorokomo se bebió la medicina. Nina quitó la manta para revisar las heridas de Lorokomo. Frunció el ceño. “Es grave” Parece que se le han arrancado toda la ropa, dejando sólo una pieza de ropa interior. Gracias a eso, se ahorró el trabajo de desvestirlo. Nina abrió el frasco más grande de color verde pálido. Después de verter cuidadosamente la medicina de tipo gel en el paño, Nina la aplicó por todo su cuerpo. Lorokomo dijo con una voz más suave que antes. —Mina... Se la han llevado. Mi… Mina… cof cof… se la han llevado. Por favor, por favor, sálvala... Las lágrimas goteaban por su rostro. Nina lo cubrió con una manta y dijo. —¿Sabes adónde se la llevaron? —No, no... Yo… Con impotencia, Lorokomo intentó aguantar las lágrimas, pero éstas no cesaban. —Está bien. No te preocupes. La traeré de vuelta. Ahora solo espera. Cuando Nina salió de la cabaña, el hombre estaba de pie, manteniendo su distancia. La forma en cómo lo miraba el unicornio lo aterrorizaba. Un ser mítico que le parecía iba a apuñalarlo con su cuerno. Cada vez que se movía el hombre se estremecía. —Basta ya. Cuando Nina habló con el ceño fruncido, el unicornio se calmó como si nunca se hubiera movido. Nina mientras se acercaba al hombre, dijo. —¿Puede comprobar el estado de Lorokomo mientras estoy fuera? Siento las molestias. —No. Está bien, yo me ocuparé. El hombre pensó en forma secuencial en las piezas de oro, el unicornio, y en la fría espada de Nina. —¿Y tiene alguna idea sobre quién lo atacó? Ante la pregunta de Nina, el hombre tragó saliva. *** Nina se tumbó boca abajo en la hierba y miró a la mujer que bailaba. Bailaba con un vestido fino con un cinturón a rayas característica de los Bleka, con el rostro oculto por su larga melena castaña. La velocidad del baile era lenta y parecía cansada. Finalmente, cuando tropezó y cayó, los villanos se abalanzaron sobre ella. —!! Los villanos le soltaron el cinturón y la empujaron con la punta de su lanza para que siguiera bailando. El cinturón despojado fue arrojado a un lado, y había una pila amontada de trajes tradicionales de Bleka, por lo que inmediatamente quedó claro cuál era el juego. “Son unos hijos de puta”. Con su cara de cansancio sin poder llorar, empezó a bailar de nuevo. Cuando no pudo bailar bien, uno la agarró del pelo y Nina no se demoró más. “Muy bien, no los matemos amablemente”. Ella ya había tomado la decisión de que mataría a todos los villanos en su camino para llegar aquí. Pero no había decidido cómo matarlos, hasta ahora. —Oh, despiadado silencio del mediodía que lo corta todo, cúspide del mundo que apacigua a innumerables enemigos, tú que habitas en lo más alto. Muerte ardiente para mis enemigos. Su espada ardía con fuerza. Nina sonrió, mostrando sus dientes como una bestia. —¿Qué hay allí? —¿Fuego? —¿Quién es? En el momento siguiente, Nina salió disparada como una flecha. Y en un instante, dos o tres miembros fueron cortados. Nadie murió. Los ladrones, cuyos miembros fueron cortados, gritaron y rodaron al suelo mientras sus heridas se incendiaban. Sin embargo, el fuego no se detuvo y sólo ardió aún más fuerte. En el repentino caos, Nina agarró a Mina y saltó a la hierba. La apretó en el suelo y Nina dijo. —He sido enviada por Lorokomo. Quédate aquí. Los ojos de Mina se abrieron de par en par. Sus ojos eran de color azul claro y azul oscuro. Una característica rara y exclusiva de los Bekas. “Ella está a salvo”. Tras la confirmación, Nina se sintió aliviada. —Lorokomo está vivo… Antes de que pudiera terminar de hablar, Nina salió corriendo de nuevo. Traducción Akki97 Corrección Ann Raws Boomslang