
Soy la comandante de los caballeros del sub-protagonista
Capítulo 7
SOY EL COMANDANTE DE LOS CABALLEROS DEL SUBPROTAGONISTA Capítulo 7 Esta era la tercera vez que Nina pensaba en ello. Si la Duquesa intentara envenenar a Adrian, ¡éste sería el momento perfecto para hacerlo! Así que, por supuesto, ella todavía le siguió allí. “Con calma, voy a deshacerme de la comida envenenada. ¡Esto es veneno! Puedo oírlo gritar…” Al final, sin darme cuenta, acabé bebiéndolo. No había forma de salir de allí sin beber. —Nina, Nina Estás viva, ¿verdad? No te atrevas a dejarme atrás. Nina trató de responder con una voz vaga. Era una voz inusual, una que ya había perdido la compostura y no tenía nada más de qué preocuparse. Adrian tenía miedo de que algo le pasara a Nina que ahora estaba fría. Si ella muriera así... Si ella lo dejara atrás... Puede que sea grande y alto, pero sigue siendo un chico de dieciséis años. Siguió caminando por la nieve. El agotado caballo quedó atrás hace tiempo. La noche, era la primera vez que rezaba para que llegara la noche. No había sombra ni oscuridad mientras la nieve ensangrentada les rodeaba. El sol se reflejaba en el campo de nieve y lo único que quedaba era una luz cegadora. Cuando el sol empezó a ponerse, las sombras se hicieron más largas y consiguió adentrarse en la oscuridad. Era la primera vez que se adentraba en la oscuridad por sí mismo, pero no había otro camino. —Oh, oscuridad, donde ni la luz ni el camino son útiles, guíame a un lugar de paz. Corriendo en la oscuridad, pensó en los Caballeros. El único lugar del mundo que está de su lado. Saliendo de la oscuridad, Jean, que estaba haciendo una hoguera, abrió mucho los ojos. —¿Jefe? —¡Krill! ¡¿Dónde está Krill?! Krill, un doctor, se levantó rápidamente de donde estaba sentado. —¿Qué pasa? Adrian se inclinó suavemente a Nina hacia él. —Nina, Nina bebió veneno. Nina, ella... Krill dejó a Nina en el suelo y dijo, —¿Veneno? Deja que eche un vistazo. Su actitud era tan tranquila que Adrian pensó que Krill no era consciente de la importancia de tal situación. —Vomitar sangre, no estar respirando, y está muy fría. El subcomandante, Louis, se agarró a los hombros de Adrian. Esto era una novedad para Adrian, ya que alguien que siempre sonreía con tranquilidad y sin prisas, ahora hablaba de forma tan incoherente. —Pronto estará bien. Por cierto, ¿se quedaron atrapados en el camino durante la noche? Adrian asintió con la cabeza. Krill miró a la renqueante Nina y se rió. —¿Qué? Louis se mordió los labios ante el comentario de Krill, —Tengo más de cuarenta años y sin embargo nunca había visto algo así. ¿Debo decir que es bastante sorprendente o espectacular? —Dime, rápido. Ante la insistencia de Adrian, Krill se limitó a encogerse de hombros. A sus cuarenta y tantos años, llevaba el pelo blanco y rizado recogido en la cabeza. Todo el mundo señalaba a Krill si se le preguntaba quién llevaba más tiempo en los Caballeros Oscuros. —He frenado la propagación del veneno bajando su temperatura. Su corazón late lentamente. Es como un animal hibernando, no pensé que los humanos fueran capaces de realizar tales acciones. Todavía tengo que averiguar qué tipo de veneno es, pero por ahora, le daré algunos fluidos primero. Krill miró a su alrededor. —Será mejor que la lleves a un lugar más seguro antes de que empiece el tratamiento. Será bastante doloroso para ella cuando inicie y su cuerpo comenzará a funcionar normalmente. El grupo recogió rápidamente su equipaje y la desintoxicación de Nina comenzó en un pueblo cercano. Cuando Krill comenzó la desintoxicación, los espíritus se retiraron. Al mismo tiempo, el veneno comenzó a circular también. El cuerpo de Nina se retorcía y arañaba el suelo con las uñas antes de vomitar más sangre. Fue una noche terrible para Nina. Del mismo modo, el grupo no tuvo una noche agradable, más aún para Adrian. *** Después de que el estado de Nina mejorara un poco, se trasladaron al Bosque Violeta en el que se encontraba la base de la División de Caballeros. La boca, el cuello y el estómago estaban heridos y desgarrados, y aún le quedaba ictericia. Nina estaba sufriendo, pero se las arregló para sobrevivir. Al cabo de dos meses, mejoró tanto que Krill quedó impresionado. La noche en que todos brindaron para felicitar a Nina, que ya estaba bien, Adrian visitó su habitación. —¿Amo? Ella murmuró con dificultad y se frotó los ojos. La habitación estaba oscura, por lo que le resultaba difícil verlo con claridad. Adrian estaba de pie en la puerta sin decir nada. —¿Por qué hiciste eso? La voz de Adrian era fría. Nina se estremeció y se enderezó al instante. Intentó entrecerrar los ojos, aún sin poder ver bien su rostro. No era consciente de muchas cosas, pero algo que sí sabía era que su vista había empeorado debido a una secuela del veneno. “No es simplemente ceguera nocturna”. De todos modos, su vista definitivamente empeoró. “Puedo ver por qué la vida de Adrian fue corta. Fue un veneno terrible”. —¿Qué quieres decir? —Té. Su respuesta fue rápida y concisa cuando Nina volvió a preguntar. —¿Estás enfadado? —¿Estás enfadado? Su voz sonaba ridícula. —¿Estás enfadado? dices. ¿Lo estoy? ¿Estoy enfadado? Sus últimas palabras no tenían un tono claro, como si las leyera de un libro. Adrian se acercó a Nina lentamente. No, ¿se está moviendo más rápido de lo que ella pensaba? Se paró frente a Nina. Su rostro reflejado en la luz era tan frío como una estatua. —¿Por qué debería enfadarme? Mi leal servidor bebió veneno en mi lugar. ¿No es eso suficiente para obtener un cumplido de mi parte? Hoy es un día para que yo también lo celebre. —Estás enfadado. —No hables así. Adrian agarró el hombro de Nina. —Así no reaccionarás ante nada, como si todo esto no fuera nada para ti. —Adrián. Nina lo llamó. Él no respondió. Su oscura mano seguía posada en el hombro de ella. Nina dijo. —Cuando bebí el té, sabía que era veneno, teniendo en cuenta que olía a pescado, pero no pude evitarlo. —¡Pero! —Pero Adrian estaba a punto de beberlo. Adrián parecía que acababa de recibir un golpe. La presión que ejercía desapareció de su mano y Nina se movió de su asiento. —Lo sabías desde el momento en que subiste al coche, ¿verdad? Por eso te negaste a darme una pista. Adrian fue empujado hacia atrás. Nina se levantó bruscamente y cruzó los brazos alrededor del pecho . —No pienses que soy una tonta, Adrian. —Nunca pensé en ti de esa manera. Él la miró con una expresión de tristeza. ¿Por qué iba a pensar de Nina de esa manera? ¿Por qué lo haría? —No sé por qué ibas a beberlo, pero será mejor que estés preparado en el futuro. Si piensas beber veneno, yo lo beberé en tu lugar. Si vas a ser apuñalado, yo recibiré el golpe en tu lugar. —¡Nina! Gritó Adrian, que ahora estaba en una esquina, mientras Nina se volvía para mirarle con una expresión que parecía preguntar: '¿Por qué? ¿Qué?'. Él revolvió su pelo. “Traga saliva y cálmate”. Después de tragar, eligió un caballero. No podía tomar una decisión. Abrió la boca como si estuviera a punto de hablar y revelarse. —Nina, si bebes veneno o te atacan y te hieren con un cuchillo, seré yo quien lo pague. Sus ojos miraron profundamente a los de Nina. Al notar lo cansado que parecía estar, Nina abrió la boca en su lugar. —Lo sé, tal vez pensé que era la mejor manera de salir de allí. Aunque, Adrian tengo que decir que soy un poco resistente a los venenos. Quería suavizar y reducir la vigilancia que la Duquesa tenía sobre Adrian. Los ojos de Adrian se abrieron de par en par, sorprendidos. Nina se rió. —¿Qué? Me gusta Adrian y todo, pero eso no significa que esté ciega. También sé que Adrian tampoco es un cordero inocente. ¿No eres tú la que piensa que soy un tonto? Ella entrecerró los ojos y él estrechó la mano apresuradamente. —No, no es lo que tú... Tal respuesta fue completamente inesperada. Nina, que originalmente había sabido que él era una persona así, seguía sorprendida. Era tan superficial que pensaba que su afecto se debía a la 'simpatía por el pobre y viejo maestro'. Nina interrumpió rápidamente. —Pero no seas imprudente y busques la manera de hacerte daño. ¿Y si murieras joven? —¿Y tú? preguntó Adrian bruscamente. —Qué pasa contigo, Nina. —Y sin ti, ¿qué pasa conmigo? Adrian tragó con dificultad otro bocado de saliva mientras volvía a mirar a Nina. Levantando cortésmente las manos, ella respondió. —Yo también actuaré con cuidado. Aunque la cara de Adrian seguía plagada de dudas, Nina volvió a consolarle. —De verdad. Bueno, puedes pensar que es lo mejor que puede decir un miembro de los Caballeros Oscuros en el Bosque Violeta, donde prosperan los Bellac. Extendiendo una mano, Nina juntó la suya y la de Adrian. —Lo prometo. Nina sonrió y él dio un suspiro. —Sí, por favor. renqueante: andar cojo o dando bandazos, a lo que se refiere es a lo mal que estaba Nina. Ictericia: hace que la piel y las partes blandas de los ojos se pongan amarillas. Traducción Akki97 Corrección Ann Raws Yoyo