Viviendo Como Una Sirvienta En Confinamiento

Capítulo 24

Capítulo 24 Capítulo 24 El ambiente se relajó y ahora intercambiábamos bromas ligeras. Me di cuenta de que Albert seguía evitando contestar, pero no iba a señalárselo. Mientras se sintiera mejor. O aunque fuera más tarde, ya que tal vez no se sintiera mejor de inmediato. Todo el mundo necesitaba tiempo para ordenar sus sentimientos. El tiempo era de gran ayuda. Después de la breve comida, Albert volvió de lavarse las manos. No comió mucho. Aun así, le agradecí que se quedara a mi lado aunque solo fuera para verme comer. Mientras comía pollo frito, se me notaba la alegría en la cara. Cuando Albert llevaba un rato observándome, apoyó la barbilla en una mano y preguntó. "¿Cómo puedes ser tan sincera?" "Esta torre es un lugar donde cualquiera puede ser honesto." "¿Qué clase de lugar es este?" Decidí responder con sinceridad, de una forma que podría considerarse indiferente. No hay razón para ocultar algo así. "Mm, es un lugar completamente alejado de las miradas de la gente, y no tengo que mantener modales ni decoro social mientras estoy aquí." Yo no era diferente de los otros personajes de la novela, ni de las otras jóvenes de aquí. Pero puedo ser sincera aquí porque estoy en la torre. Era como algo mágico, en cierto modo. De otro modo sería imposible que un príncipe y una sirvienta se considerarán sólo un hombre y una mujer. Como era un espacio donde sólo existíamos nosotros dos, a veces podía decir lo que quería decir y actuar como quería actuar. Por supuesto, ésa fue también la única razón por la que conseguí que firmará el contrato en el que prometía no matarme. Si hubiéramos estado fuera, me habría acobardado y temblado de ansiedad por el hecho de que podría morir pronto. Delante de él, sería igual que los demás, una persona humilde que temblaba de miedo y sólo decía cosas buenas para apaciguarlo. "Honestamente, si no fuera por ese contrato, Su Alteza ya me habría cortado el cuello. ¿Quién dejaría vivir a una sirvienta tan arrogante?" "Eres muy buena para entender tu situación." "Gracias por el cumplido, Su Alteza." Me reí de las palabras de Albert y mastiqué unas papas fritas. Las papas aún calientes estaban crujientes por fuera pero gomosas por dentro. Mientras las masticaba, murmuré y dije lo que quería decir. "Espero que la comida que estamos comiendo ahora pueda reconfortar a Su Alteza aunque sea un poco." "..." "Aunque no lo exprese, sé que es difícil." Albert me dio una palmadita en la cabeza. "Gracias." Cada vez que hacía eso, me sentía como un gato que estaba criando. No me sentía tan mal porque parecía que había aceptado lo que yo decía. Y lo estaba expresando a través de ese toque. Recordé lo que no había dicho hoy. "Príncipe, ¿lo sabe?" "¿Qué pasa?" "Su Alteza también está guapo hoy." "Jaja." Albert se echó a reír de nuevo. Se sentía bien saber que podía hacerlo reír. * * * Más tarde esa noche— Rose ya había subido al ático, y Albert se quedó solo en la habitación. Podía ver la luna a través de la pequeña ventana. Detrás de sus ojos, aún podía ver a los muertos. Veía los rostros de las personas que intentaban protestar contra las falsas acusaciones que pesaban sobre él y contra su injusto encarcelamiento. Albert esperaba que su rabia y su resentimiento no desaparecieran con el tiempo. Se tomó un momento para cerrar los ojos, llorando por las vidas perdidas. "Les deseo paz." En el futuro, serían los primeros en ser honrados en este país. La punta de la varita parpadeó. Era una señal de que Liam estaba llamando. Después de su breve oración hacia los muertos, Albert levantó la varita. El maná zumbó a su alrededor, y la luz de la varita proyectó el rostro de una persona en el aire. "¿Y la torre mágica?" [Hemos reunido a todos los magos de la lista que participaron en el encierro de Su Alteza, y me he encargado de cerca de la mitad de ellos. El resto están siendo buscados.] "Gran trabajo." Ante esto, Liam inclinó la cabeza. Liam Masen. Conocido como el Duque de Masen. Originalmente estaba en el grupo neutral, pero se pasó a apoyar a Albert después de no poder soportar las acciones de Rosteratu que iban más allá del límite. Y ahora, era el mayor partidario de Albert. [Sé que Su Alteza debe de sentirse muy apenado por lo que sucedió hoy. Espero que el momento en que Su Alteza pueda salir de la torre sea pronto.] "No, estoy bien. No te preocupes y concéntrate en tu trabajo. [Sí, pero...] Liam dudó un momento, pero Albert preguntó enseguida. "¿De qué se trata?" [Creo que Su Alteza tendrá que salir de ahí pronto.] Albert exhaló con fuerza. Sintió que un nuevo sentido de la responsabilidad pesaba sobre él. El momento de dejar atrás esta vida en la que estaba casi desconectado del mundo y volver a su realidad... se acercaba poco a poco. Liam se apresuró a seguir hablando después de que Albert se hubiera callado. [Su Alteza, usted siempre dice que está bien, pero no tiene que ocultarlo.] Liam sintió que la situación de Albert era lamentable, aunque siempre dijera que estaba bien. [Por favor, tenga paciencia. Haré todo lo posible para deshacerme de esa sirvienta tan pronto como Su Alteza se libere de la torre...] Liam continuó con entusiasmo, pero se detuvo al notar que había algo raro cuando Albert entrecerró los ojos. [¿...Su Alteza? ¿He dicho algo malo?] ¿Había sido demasiado presuntuoso? Liam se sintió inquieto. Albert se recostó en su silla. Su expresión era diferente ahora cada vez que se mencionaba a Rose. Tenía una sonrisa fría, pero la comisura de sus labios que se levantó parecía amenazadora. "Liam, sé que te preocupas por mi bienestar. Pero no te preocupes por Rose en el futuro." [¿...se refiere a la sirvienta, señor?] "Sí." Perdido en sus pensamientos, Albert levantó los ojos entornados. Su voz era más baja. "Lejos de lo que piensas, esa persona..." Albert recordó la forma en que Rose reía. Como una querida reminiscencia de un recuerdo. "...es diferente." [¿Perdón?] [Traductor: Abbie] [Traductor: Abbie] [Traductor: Abbie]