
Viviendo Como Una Sirvienta En Confinamiento
Capítulo 36
Capítulo 36 Capítulo 36 Por ejemplo, muebles adecuados, decoraciones, libros que necesitaría para llenar mis paredes. Las paredes de la torre parecían vacías, así que es divertido imaginar un espacio densamente decorado. Me di cuenta de lo mucho que había olvidado las cosas fuera de la torre. Lo importantes que eran algunas cosas. Quiero salir. No quiero salir. Sentimientos contradictorios coincidían en mi interior. Sin embargo, había que tomar una decisión rápidamente—necesito reconocer lo que está pasando ahora para poder avanzar hacia el futuro. No puedo huir de mis problemas el resto de mi vida. La trama avanzará algún día. Y muchas cosas cambiarán en el momento en que salgamos de la torre. Me imaginé un futuro feliz después de salir de la torre. Primero pensé en cómo me compraría mi propia casa, y nunca pensé que podría hacer eso en mi vida, así que una sonrisa se dibujó naturalmente en la comisura de mis labios. No tendré que preocuparme de poner comida en la mesa el resto de mi vida. "Blanc, ¿dónde quieres vivir?" "Un... buuuuuuen lugar." "¿Qué considerarías un buen lugar?" "La torre..." "Pero quiero salir de la torre." A Blanc parecía gustarle el poder mágico que se extendía por la torre. Blanc ladeó la cabeza. "Peroooo... ¿Qué pasará con tu espoooso...?" ¿Qué clase de palabra aterradora es esa? Me quedé desconcertada. "Pero, ¿yo no tengo esposo?" ¿Qué clase de acusación era esa cuando ni siquiera tenía novio? Blanc incluso lo dijo con cierta determinación en sus facciones. "En la torre, tuuu... viveeees con ese hombreeee..." Su voz seguía siendo lenta, pero lo que quería decir se transmitía con claridad. Ante eso, sentí que el sudor me caía a chorros. "Será un gran problema si vas por ahí diciendo que Su Alteza es mi esposo. No puedes decir algo así en ningún otro sitio." Al igual que lo que Schubert estaba aquí antes. ¿No era de conocimiento general que la persona que vivía con un príncipe era una bruja manipuladora que merecía morir? En primer lugar, estaba decidido incluso antes de que Blanc entrara en la torre. "Entoonces, los humanos que están juntos de esa manera no significa necesariamente que tengan ese tipo de relaciiión..." Mm, lo convencí bien. Suele hablar despacio, pero Blanc es muy listo. ...así que no tenía nada más que decir. El hecho de que entre nosotros haya cierto parentesco y que a veces se nos hinchen los labios era irrelevante aquí. "Jaja, oh, tengo sueño. Blanc, ¿nos vamos a la cama?" Cuando se está en desventaja, el mejor curso de acción era cambiar de tema. Pero después de decir eso, realmente me dio sueño. De todas formas, ya era hora de dormir, y como estaba de mejor humor después de salir de la torre y quedarme en una habitación tan lujosa, al final me dormí con Blanc en brazos. * * * "Rose." En ese momento, aún estaba medio dormida cuando alguien me llamó. "...tu permiso." En mi somnolencia, asentí. Un toque cálido me apartó suavemente el pelo de la cara. Parpadeé lentamente y miré para ver quién era el dueño de aquella mano. Un leve roce de un dedo abandonó mis labios y una voz tranquila y lánguida llegó a mis oídos. "Es hora de irnos." Pero quiero dormir más. Es un engaño despertarme así cuando estoy durmiendo tan cómodamente—fuese quien fuese. La cara estaba borrosa porque aún estaba medio dormida. En lugar de despertarme, me acurruqué más entre los edredones y enterré la cara en la almohada. "Ya tengo tu permiso. ¿Vas a seguir así?" Resonó una voz dulce. Aquellas palabras que me pedían permiso se convirtieron en simples imágenes de ultratumba en mi estado de ensoñación. Alguien con ese tipo de voz, ¿había algo sobre lo que pudiera pedirme permiso? ...creo que sí. Mientras pensaba en ello, me estaba quedando dormida, pero me sobresaltó la mano que bajaba el edredón. "Frío..." Murmuré mientras jalaba... bueno, intentaba y no conseguía jalar la manta. Hay una chimenea, pero durante el amanecer, la torre seguía helada. Y además, el ático en el que me alojaba era más frío que la habitación de Albert. Temblaba inconscientemente. Pero, contrariamente a mi previsión, no había viento frío. ¿No estaba esto dentro de la torre? Sólo entonces recordé que habíamos salido. Al levantar mis pesados párpados, encontré a Albert sentado junto a mí en la cama en la que estaba acostada. Estaba sentado a un lado de la cama, mirándome. Mientras el cielo nocturno se aclaraba con la salida del sol, la luz que se filtraba iluminaba moderadamente su borroso cabello gris. Había una ligera sombra sobre su rostro. Yo lo miraba desde abajo, pero incluso desde ese ángulo tan desagradable, no veía ningún defecto en su belleza. ¿Había algún defecto, para empezar? Albert era perfecto desde todos los ángulos. A pesar de que nos veíamos todos los días, no podía evitar mirarlo fijamente como si estuviera poseída. Su mano se acercó para acariciar lentamente mi mejilla. Sobre el camino que tocaba su mano había un rastro del sol que pasaba. Sentí como si me hubiera iluminado como las brasas de la chimenea. La mirada de Albert era a la vez cálida y fría. Dos características diferentes se entrelazaban sutilmente. ¿En qué pensaba cada vez que me miraba? De repente sentí curiosidad. Siento que me meteré en problemas si me habla así... Esto es un incumplimiento de contrato. Parpadeé y hablé tímidamente. "...ya he abierto los ojos." "Pero ya me has dado tu permiso, Rose." "¿...qué permiso?" "El permiso para tocarte ahora." "Príncipe, no recuerdo haber respondido a eso..." "Entiendo. Así que Rose, te lo diré otra vez." Bajó la mirada suavemente. Luego, al inclinarse, acercó sus labios a mis oídos. El sonido de su respiración se sentía en mi oído, y mi cuerpo se sobresaltó. Albert susurró suavemente. "Quiero tocarte." Cuando hizo una pausa, el aire que exhaló me hizo cosquillas en la oreja, lo que provocó que se me pusiera la piel de gallina empezando por la oreja y bajando por el cuello. Me estremecí. Mirándome, Albert añadió en voz más baja. "Por favor, dame tu permiso." Ah, es eso. Lo que había oído antes era sólo la parte de "tu permiso", así que ahora el enigma estaba resuelto. Como era de esperar, era mejor escuchar a otra persona desde el principio hasta el final. En otras palabras, me disparé a mi misma. Tragando en seco, me alejé lentamente de Albert y me protegí envolviéndome en el edredón como si fuera un rollo de kimbap. “Esperaaaa… no pueedoo respiiiirarr…” [Traductor: Abbie] [Traductor: Abbie] [Traductor: Abbie]