
Viviendo Como Una Sirvienta En Confinamiento
Capítulo 39
Capítulo 39 Capítulo 39 Doblé las mantas una a una y me pregunté cómo era posible que cupieran en la bolsa, pero cuando acerqué la bolsa, la manta entró sin más. ¿Dónde quedó la ley de conservación de la masa cuando se trata de este misterioso objeto...? Como era de esperar, la magia es un misterio. Con la determinación de llevarme todo lo que había en esta habitación, guardé casi todo. También me llevé todos los libros de las estanterías, algunos marcos, jarrones, almohadas y mesas que podía levantar con las dos manos. Firmes sobre mi espalda estaban las miradas de Albert, Liam y Schubert, pero yo estaba decidida. El orgullo no me alimentará. Haciendo todo esto ahora, podré vivir encerrada en la torre con mejor salud física y mental. Gracias a que me moví con rapidez, terminé enseguida. Después de meter por fin el último tapiz en la bolsa, me di la vuelta y miré a Albert. "Su Alteza, he obedecido fielmente su orden." Albert sonrió mientras miraba la habitación vacía. Luego, me devolvió la mirada y habló en tono lánguido. "Muy bien, Rose." Detrás de Albert, Liam parecía perdido, mientras que Schubert estaba directamente asombrado. Estaba claro que su primera impresión de mí seguía claramente inculcada, sin embargo no sé si este cambio era algo bueno o malo. "...pero, ¿de verdad puedo cargar esto?" Me quedé mirando la bolsa en el suelo, con el estómago ligeramente tenso. Había tantas cosas dentro. No sé si podré levantarla. "Confía en la magia." Al oír las palabras de Albert, levanté la bolsa. Como él dijo, la bolsa era tan ligera como cuando estaba vacía. "Regresemos, Rose." Me ofreció una mano. Con sus vasallos detrás de él, el rostro que me miraba era tan deslumbrante como el sol. Mirándole de nuevo, mi anterior apreciación parecía inútil. Nadie puede superarlo. Nadie puede reemplazarlo. Como si estuviera completamente hipnotizada, levanté una mano. Cuando sentí el calor de su mano, volví en mí. En cuanto intenté retirar la mano, Albert me sujetó ligeramente la muñeca y susurró. "Supongo que mi técnica funcionó de nuevo esta vez." Estaba indefensa ante Albert. Conocía sus puntos fuertes y sabía cómo utilizarlos adecuadamente. De alguna manera, la sonrisa de sus labios empezó a parecer descarada, como si ya supiera cómo iba a reaccionar. Así que, con una sonrisa, también añadí. "Y esta vez también, es sólo mi cuerpo el que se somete a ti." La formulación era extraña, pero esta pequeña venganza era todo lo que podía hacer contra Albert. Albert entrecerró los ojos, pero había un brillo detrás de su mirada. "Entonces, entre el cuerpo y la mente, ya estamos a mitad de camino." ...en primer lugar, ésta era una discusión que nunca sería capaz de ganar. Desvié la mirada y en su lugar abracé a Blanc, que saltó a mis brazos, estrechándose más en mi abrazo. * * * Tras abandonar la residencia del Duque con la bolsa, Albert y yo regresamos al bosque cercano a la torre mediante el uso de su magia. Volvimos a caminar por el aire desde el bosque hasta el ático de la torre. Cuando miré alrededor de mi tranquila habitación del ático, no había señales de nadie más allí, sólo mis propios rastros dejados atrás. Era una habitación tranquila en la que apenas había nada. Parecía un sueño. Salir era como un sueño que estaba muy lejos de la realidad. Y ahora que estoy de vuelta aquí, sólo me queda la decepción y la frustración. ...tendré que superarlo hasta el día en que podamos volver a salir. Con esta resolución, acomode cuidadosamente a Blanc en mis brazos. "Blanc, deberías irte a la cama ya." "Mmhhh..." Todavía medio dormido, empezó a ir hacia su cama lentamente. Ya es hora de irse a la cama. Volví mi mirada hacia Albert. "Príncipe, usted también debería ir a descansar ahora..." Pero en ese momento, Albert, que estaba a mi lado, se desplomó de repente y se sentó en el suelo. Mirando con incredulidad, pregunté. "¿Príncipe...?" Hay algo extraño. Su respiración era especialmente entrecortada y agitada. Con voz grave, Albert me respondió sin siquiera levantar la vista. "Estoy bien. Ahora deberías descansar, Rose." "No creo que esté bien." Albert no se habría sentado sin una razón. Así que cuando le puse una mano en la frente, me sorprendí. "Príncipe, ¿cuándo empezó esto?" Su frente estaba excesivamente caliente por una fiebre ardiente. Me apresuré a examinar el rostro de Albert. Pensándolo bien, su cara estaba más roja que de costumbre. "La razón por la que Su Alteza quería volver rápidamente..." "¿Tan mal me veo para ti?" Albert sonrió débilmente. Era increíble que no pareciera darse cuenta hasta ahora, pero sí parecía estar enfermo. Mucho más que cuando vi a Liam antes. Ahora entiendo por qué Albert se mostraba obstinado en volver de inmediato. Sabía que iba a estar enfermo, pero no quería que sus vasallos lo supieran. Por eso regresamos a toda prisa. Reflexioné sobre mí misma. Hace tiempo que sirvo a Albert, pero qué incompetente sirvienta era yo que ni siquiera me di cuenta de su estado. Me prometí a mí misma que sería leal solo a Albert, pero en el momento en que me dejé llevar por la emoción de salir por primera vez en mucho tiempo, ni siquiera cuidé a la persona que hizo posible este paseo al exterior. Los remordimientos inundaron mi mente. Coloqué una mano en la frente de Albert y la otra en mi propia frente, comparando nuestras temperaturas. En comparación con la mía, su piel estaba tan caliente que parecía que estaba ardiendo en llamas. No habría sido fácil mantenerse consciente en esta condición. ¿Cómo logró ocultarlo? Su apariencia y comportamiento no eran diferentes de lo normal. Albert soltó un corto suspiro con los ojos cerrados. Parecía que había estado aguantando con pura fuerza de voluntad hasta que regresamos aquí. Blanc corrió de vuelta hacia mí y miró fijamente a Albert. "¿Qué pasaaaaaa...?" "Su Alteza está enfermo." Los ojos de Blanc se abrieron de par en par en cuanto oyó la palabra "enfermo". Retrocediendo, Blanc se cubrió la boca con sus patas delanteras. "Entonces, ¿va a morirrrrrrrr...?" "¡No, no se va a morir!" Lo interrumpí de inmediato, pero ante esto, Blanc sólo puso una expresión triste. "Peeeero si alguiiiiien está enfermo, ¿no muereeee...?" [Traductor: Abbie] [Traductor: Abbie] [Traductor: Abbie]