Viviendo Como Una Sirvienta En Confinamiento

Capítulo 50

Capítulo 50 Capítulo 50 "Su Alteza sabe exactamente cuáles son mis gustos, pero desgraciadamente esta vez no es ninguna de esas dos cosas." He oído que hay un restaurante de gachas que también vende gachas picantes, pero... si uno está enfermo, no sé si es buena idea comer comida picante. Como si no pudiera creerlo, Albert entrecerró los ojos. Qué injusto. Pero aun así, volví a recalcarlo. "No es picante. De verdad que no lo es, ¿está bien?´" "Nunca haces lo que me gusta." "Um, normalmente hago lo que puedo, pero ya que está enfermo hoy, le preguntaré..." Por supuesto, el solo hecho de preguntar no significa que pueda hacer todo por él... Decidí mostrar mi sinceridad hacia Albert siguiendo sus órdenes. "¿Quiere comer algo en especial?" Sonriendo suavemente, Albert negó con la cabeza. ‘¿No? ¿No hay nada que él quiera comer?’ ‘¿No? ¿No hay nada que él quiera comer?’ Volví a preguntar. "¿Qué le gustaría comer?" Ah, al parecer él no tenía tampoco ninguna preferencia en la comida. "¿...acaso le decepcionó que no le preguntara qué le gusta?" Señor Príncipe, usted parece ser un cliente difícil de satisfacer... como alguien que rechazara cualquier cosa que se le sugiriera aunque no deseara particularmente otra cosa. Albert no respondió. En su lugar, retomó la conversación sobre el primer tema. "Debe ser agradable ser lo que te gusta." "...esto no parece ser diferente desde el principio." "¿No te he dicho ya lo que me gusta?" "No lo ha hecho." "Lo que te gusta." Me quedé sin palabras. "Me gusta lo que te gusta, Rose." La voz de Albert era tan dulce que parecía derretirse como la miel. Tanto su voz como lo que decía eran suficientes para atraer a alguien. ...el coqueteo de Albert parecía ser más efectivo cada día. Incluso ahora, podía sentir cómo se me calentaba la cara. Estar aquí ya es demasiado peligroso. Me levanté de la cama de un salto. "Te levantaste." Al ver el brillo travieso en sus ojos, sentí un pinchazo. Ahora que lo pienso, dijo que me besaría si no cerraba los ojos y me dormía. En ese instante me puse nerviosa. Me pregunté si Albert realmente se levantaría y me besaría ahora. Me adelanté y le advertí. "Príncipe, si me besa ahora, me contagiará su enfermedad." "Claro, no voy a hacerlo." "¿Eh...?" ¿Así que todo lo que dijo era sólo una broma...? "No tengo otra opción." En ese momento me quedé mirándolo sin comprender. Pero él continuó hablando en voz baja. "Porque no me permitiré que te enfermes o te hagas daño." Como si fuera algo obvio. [Traductor: Abbie] [Traductor: Abbie] [Traductor: Abbie]