Incluso el Villano Tiene Una Historia Capítulo 105

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≫ Capítulo 105 ≪ El final (5) Bajar de Seúl hasta Pohang consumió una cantidad nada despreciable de tiempo solo en el traslado. Mientras conducía, la ventana del sistema hizo sonar la alarma por el temporizador, que ya había descendido a menos de veinticuatro horas. Si simplemente lo dejaba estar, se encargaría de completarse por sí solo tarde o temprano, pero parecía que el propio sistema estaba más impaciente y desesperado. No dejaba de desplegar ventanas de advertencia que le tapaban la vista; sinceramente, daba la impresión de que quería verlo morir en un accidente automovilístico. —Cállate un poco. Tras apartar con irritación la octogésima notificación, Sa-yoon revisó la distancia restante a través del navegador. Todavía debía conducir, como mínimo, una hora más, y eso lo ponía ansioso. Había salido sin dejar demasiado margen de tiempo, así que el horario estaba bastante ajustado. —¿Y por qué demonios vive ese tipo en un rincón perdido de Pohang? Incluso después de llegar a Pohang, todavía había que internarse otros treinta minutos más para alcanzar el lugar donde vivía el sujeto. Despertador de clase S, Lee Jae-hee. Como quería elegir a un despertado al que pudiera matar de inmediato sin despertar sospechas y que, además, no fuera particularmente complicado de enfrentar, el afortunado ganador había resultado ser aquel hombre que, según el ranking del año anterior, ocupaba apenas el puesto noventa y nueve por los pelos. Ante el público era conocido como un cazador retirado debido a cierto incidente, pero, de acuerdo con la información recopilada por Kyung-jin, para alguien retirado seguía conquistando puertas de forma regular cada dos meses. Y, además, siempre la misma puerta. Solo había dos posibilidades. O había encontrado algo dentro de esa puerta… O estaba esperando algo que debía salir de ella. Sa-yoon recordó el contenido del informe sobre Lee Jae-hee que Kyung-jin le había entregado. Lee Jae-hee. Treinta y un años. Desde su primer despertar fue evaluado como clase S; un S de nacimiento. Despertó hace tres años y anunció su retiro hace un año. A pesar de ser un clase S innato, debido a sus bajos atributos y al escaso aprovechamiento de sus habilidades, se había mantenido estancado en el rango de los ochenta. Después del retiro, su clasificación cayó abruptamente. Tras retirarse rechazó todas las pruebas e entrevistas, desapareció durante medio año y actualmente era conocido por permanecer en Pohang disfrutando de un período de descanso. Aunque, para ser exactos, lo que hacía era disfrutar de unas vacaciones mientras aceptaba trabajos ocasionales de cazador. —Hay algo raro aquí. Corea era un país pequeño en extensión territorial, pero con una proporción absurdamente alta de despertados de alto nivel. Era uno de los apenas diez clase S que quedaban dentro del país; no había forma de que fuera tan ridículamente débil. Que las clasificaciones decididas por los idiotas de la Asociación de Cazadores no eran precisamente confiables era algo obvio, pero aun así… aquello resultaba exagerado. Incluso siendo un clase S, su rango era absurdamente bajo. Solo el cazador hindú clasificado en el puesto noventa y ocho ya era un grado A+. Dado que el número de clase S registrados oficialmente rondaba los setenta, salvo casos no registrados como el propio Sa-yoon, era absurdo que un clase S cayera por debajo del rango de los setenta. Su instinto percibió algo sospechoso mientras repasaba una y otra vez la información, pero Sa-yoon terminó sacudiendo la cabeza y aumentando la velocidad. Fuera lo que fuera, lo entendería cuando lo viera en persona. Por muchas variables que hubiera, si él no lo recordaba, significaba que aquel tipo no era nadie extraordinario. No existía posibilidad alguna de que no pudiera matarlo. Y, una vez terminada la misión, bastaría con pasar por aquella puerta que, según decían, visitaba cada dos meses y resolver sus dudas. Si realmente había encontrado algo dentro de la puerta, sería una ganancia. Y aunque no hubiera encontrado nada, tampoco perdería demasiado. Salvo por el hecho de que el tiempo del que disponía no era precisamente abundante. —…tendré que dejárselo a Jong-sik. Poder comprobarlo personalmente habría sido lo ideal, pero, por desgracia, ahora mismo tenía que prestar mucha más atención a los movimientos de Han Geon-joo. Al menos hasta que se convirtiera en clase S. Hasta que se volviera clase S y completara la misión. Mientras no se tratara de una misión con penalización severa o ejecución forzosa, él era la prioridad absoluta. Chasqueando la lengua, Sa-yoon aprovechó que había pensado en ello para hacer una llamada. —Sí, hyungnim. Habla Jong-sik. —¿Cómo está Han Geon-joo? —¿Perdón? —Pregunto si sigue tranquilo. —¿De verdad llamó por eso? —¿Entonces qué? ¿Creías que te llamaba porque te extrañaba? Vaya pregunta más absurda. Como casi nunca lo contactaba por razones personales, Sa-yoon lo reprendió frunciendo el entrecejo. Jong-sik refunfuñó antes de dar su reporte. —Parece que sigue en su habitación. Nadie lo ha visto bajar al comedor, y tampoco hay nadie que haya visto salir al mocoso de Geon-joo. —¿Estás seguro de que sigue dentro? —¿Quiere que lo confirme? ¿Se estresaría? Ya había soportado un nivel límite de estrés en el campo. Considerando que, antes de abandonar el gremio, la temperatura corporal de Geon-joo había estado bastante elevada, daba la impresión de que no había logrado aliviar la tensión y estaba soportándolo todo solo. Parece del tipo que desarrolla fiebre cuando acumula estrés. Pensando en la noche inmediatamente posterior a su regreso y en lo mucho que había sufrido por el envenenamiento en el campo, aquello no era precisamente algo que pudiera ignorarse. Golpeteando el volante mientras escogía su respuesta, Sa-yoon abrió la ventana de misión para revisar su relación actual. Por desgracia… o quizá por suerte, no había cambiado nada desde la última vez que la había revisado. —…revísalo usando al cuervo. —¿Y si tiene las cortinas cerradas? —Entonces que detecten aunque sea su presencia, más o menos. —Entendido. Confirmaré y volveré a comunicarme. La llamada terminó con esas palabras. ¿Ya iban tres días? Ese tipo apenas tenía fuerzas después de pasar dos días sin comer, así que aguantar tres días seguidos significaba prácticamente mantenerse vivo a pura obstinación. Aunque él mismo hubiera valorado muy alto esa terquedad suya en el campo… no hacía falta ponerse testarudo también con esto. —¿Qué era lo que le gustaba comer? Parecía que, en el camino de regreso, tendría que comprarle algo que le gustara. Sa-yoon rebuscó cuidadosamente en su memoria, tratando de recordar qué alimentos disfrutaba Han Geon-joo… solo para darse cuenta de que lo único que se le venía a la mente era carne de monstruo asada y comida de posada. Frunció el ceño. Ahora que lo pensaba, aparte de aquella vez que lo llevó al gremio Yongho, rara vez habían compartido una comida tranquila en un restaurante normal. Siendo ambos coreanos, era increíble darse cuenta de que no habían construido ni siquiera ese típico afecto nacido de compartir una mesa. Sa-yoon tomó inmediatamente su teléfono y reservó un restaurante para el día siguiente. Desde tiempos antiguos existía un dicho transmitido generación tras generación. Algo sobre que las personas que te daban comida deliciosa… eran buenas personas. —Si comemos juntos unas cuantas veces, quizá esta incomodidad mejore. No sabía si unas cuantas comidas bastarían para resolver todo lo que había entre ellos, pero el tiempo terminaría solucionando lo que faltaba. Cuando por fin vislumbró una posible solución, la ansiedad y el malestar que le habían estado oprimiendo la garganta comenzaron a disiparse. Solo entonces sintió que podía respirar de nuevo. Tomó una profunda bocanada de aire y la dejó salir lentamente. Poco después, recibió un mensaje de Jong-sik. [Confirmado. El mocoso de Geon-joo sigue en su habitación. Parece que todavía está dormido.] —¿Todavía dormido…? Aunque estuviera agotado, aquello seguía siendo demasiado tiempo. Pensando que quizá estuviera enfermo, Sa-yoon frunció el entrecejo, envió instrucciones de entrar y revisar su estado si no despertaba después de cuatro horas más, y giró el volante. Su destino estaba cada vez más cerca. Después de llegar a Pohang y conseguir alojamiento cerca de la residencia de Lee Jae-hee, Sa-yoon volvió a revisar sus armas y su plan antes de salir de la habitación. El plan era absurdamente simple: infiltrarse en la casa usando una habilidad de sigilo y degollar al objetivo. Pero, dado que le quedaba menos de un día, necesitaba actuar con cautela. No le había pegado un rastreador al cuerpo de aquel tipo, así que no tenía forma de saber dónde se encontraba en tiempo real. Después de infiltrarse, quizá tendría que esperar una hora. O quizá diez. No podía administrar su tiempo con flexibilidad, así que debía aprovechar cualquier oportunidad sin dejarla escapar. Sa-yoon volvió a comprobar la cantidad y calidad de sus herramientas: granadas de humo, perfume somnífero, venenos letales, dagas. Luego se quitó la llamativa camisa blanca y el abrigo, guardándolos dentro del inventario. Aunque le dolía desperdiciar un abrigo de clase S, para un asesinato y una infiltración la mejor opción eran las prendas ajustadas al cuerpo. Cambió su ropa por una camiseta y pantalones ceñidos, y revisó el tiempo restante. Dieciséis horas. Bajar hasta Pohang, conseguir hospedaje e investigar a las personas cercanas a la residencia para rastrear la rutina habitual de Lee Jae-hee había consumido mucho más tiempo del esperado. Ahora sí… De verdad quedaba muy poco tiempo. Después de llegar tan lejos, fracasar en la misión sería ser un completo idiota. Inhalando profundamente, Sa-yoon escondió una daga junto a su muñeca y salió de la habitación. Moverse en coche atraería miradas, así que aprovechó un momento sin gente alrededor y avanzó rápidamente usando desplazamiento instantáneo. Pronto llegó a la residencia de Lee Jae-hee, cuya ubicación había investigado con antelación. Se detuvo frente a la puerta y comprobó la presencia en el interior. No sintió energía alguna. La casa estaba vacía. La sincronía era perfecta. Bajando ligeramente la cabeza, Sa-yoon extendió una mano hacia la cerradura electrónica. En situaciones como esta, Kyung-jin era realmente útil. El informe que había elaborado no solo incluía la contraseña de la casa de Lee Jae-hee. Hasta la contraseña de sus tarjetas estaba anotada. Por mucho que lo viviera una y otra vez, su capacidad para conseguir información seguía dejándolo impresionado. Habría sido todavía más fácil si también hubiera averiguado su ruta diaria. Tragándose el pesar, aunque pensando al mismo tiempo que sería un enemigo tremendamente molesto si alguna vez se volvía contra él, Sa-yoon introdujo la contraseña y se infiltró en la casa. A partir de ese momento… Empezaba la espera. Tenía que asesinar a Lee Jae-hee aprovechando una apertura antes de que el hombre regresara y descubriera su sigilo. Agachado en una esquina del salón, Sa-yoon aferró su daga y contuvo la respiración. Quedaban quince horas. Si pasaban diez horas y seguía sin aparecer, tendría que salir a buscarlo personalmente. La única variable real que podía interferir era que Lee Jae-hee regresara demasiado tarde. «Por favor, que no termine teniendo que salir a buscarlo.» Murmurando aquello para sí mismo, Sa-yoon permaneció medio recargado contra el costado del sofá, esperando el regreso del dueño de la casa. Durante aproximadamente… un tiempo condenadamente largo. —…mierda, ¿Y si este imbécil ya se fue a morir a alguna parte? Cuando habían pasado diez horas, pensó en salir una vez a revisar, pero le molestaba la idea de cruzarse por accidente con él, así que decidió esperar una hora más. El resultado fue que el temporizador descendió a cuatro horas y Sa-yoon se convirtió en un hombre que llevaba once horas enteras plantado dentro de la casa ajena. Si las cosas salían mal, podía terminar sufriendo el fracaso de la misión sin siquiera tener oportunidad de mover un dedo. ¿Acaso había entrado a una puerta? Por el ciclo habitual todavía faltaba mucho. Sin embargo, tampoco podía descartarlo por completo. Mordiéndose el labio, Sa-yoon abandonó la casa de Lee Jae-hee y comenzó a correr siguiendo la ruta que había investigado. Visitó la tienda a la que, según decían, Lee Jae-hee iba con frecuencia. Pasó por el terreno baldío. También por el lugar de pesca ubicado a cinco kilómetros de la vivienda. Y, aun después de consumir dos horas y media de ese modo, lo único que obtuvo fue un fracaso absoluto. Gastando otros treinta minutos en volver a la casa de Lee Jae-hee, Sa-yoon se pasó la mano por el cabello mientras intentaba regular la respiración alterada por haber corrido casi tres horas seguidas sin descanso. Quedaba una hora. «A este paso, de verdad se va a ir todo al demonio.» Mientras se sacudía el cabello con irritación, de repente percibió presencia delante de la puerta que estaba a punto de abrir. Nada sale bien. Precisamente durante el tiempo en que él había abandonado el lugar, Lee Jae-hee había regresado a casa. Entrar tranquilamente por la puerta principal se había vuelto complicado. Con gesto sombrío, Sa-yoon alternó la mirada entre la puerta y el temporizador, que ya descendía minuto a minuto. Cuando quedaron cincuenta minutos, extendió la mano hacia la cerradura electrónica. Ya no había tiempo para vacilar. Aunque terminara provocando un gran alboroto. Aunque, en vez de un asesinato, tuviera que librar una batalla frontal. No quedaba otra opción más que enfrentarlo cara a cara. Si iba a terminar así, habría debido llegar aunque fuera un día antes. Aun sabiendo que arrepentirse de lo pasado no le dejaría nada, la irritación que ascendía dentro de él era imposible de contener. Apretando los dientes, Sa-yoon pulsó la cerradura e introdujo la contraseña. Fue justo cuando había introducido rápidamente dos de los cuatro dígitos. ¡Tirin! —¿Ya? El sistema sonó pese a que, claramente, todavía quedaba tiempo. Las pupilas de Sa-yoon se dilataron. Con los ojos llenos de desconcierto, comprobó la ventana de notificación suspendida en el aire. <¡El portador emparejado ha retirado el “Anillo de vínculo de Parsilo”!> Las palabras que aparecieron en la ventana eran completamente distintas de lo que esperaba. Traducido por: Valiz ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ]

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